La cadena de producción de Seat goza de un excelente estado de salud
El futuro de Seat
«Seat no se vende, Seat se defiende»: la falta de apoyo del Grupo VW convierte a Seat en la crónica de una muerte anunciada
Este es el grito de guerra que resuena entre los trabajadores de la marca española que asisten a la crónica de una muerte anunciada
El grupo Volkswagen en pleno se sorprendía ayer por la relevancia que ha tenido la publicación en un medio germano del cierre de la compañía española Seat, la situación se les fue de las manos a media mañana y poco después lanzaban un tibio comunicado con el mensaje de que «aún no hay ninguna decisión tomada», un desmentido muy blandito dadas las circunstancias.
El paso de las horas echó más leña al fuego, tanta que en España medios de comunicación de primera división dieron por hecho el cierre de la compañía e incluso comenzaron a escribir su epitafio con crónicas sobre los modelos históricos de la marca…
No es el adiós... todavía
Todo ello sin que hubiera el menor comunicado oficial que confirme el cierre, a última hora de la tarde el Grupo Volkswagen decidía acallar rumores lanzando un comunicado con las decisiones adoptadas por la compañía en su plan de reestructuración, un comunicado que estaba previsto para hoy con el que pretendían acallar rumores. El mismo recoge 50.000 despidos y un plan de reducción de gama y estructura comercial, pero ni una sola mención a la marca Seat.
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Con este comunicado el Grupo pretendía dar por cerrada cualquier tipo de rumor referente a la marca española y su futuro, pero lejos de conseguirlo la falta de un comunicado de apoyo concreto a la marca española sigue extrañando en el sector de las cuatro ruedas.
VW nunca quiso a Seat
El grupo Volkswagen compraba Seat a precio de ganga en 1986, una compra integrada dentro de la política de expansión del grupo entonces, una marca que nunca ha sido vista con buenos ojos dentro del grupo por varios motivos, el primero es porque no gustaba su nombre, Seat significa asiento, y el segundo que Seat ha sido una marca con muy buena aceptación en algunos países como España o el Reino Unido pero que ha pasado desapercibida en el resto de Europa.
Aun así hablamos de una marca que llegó a vender 575.000 unidades en 2019, de los cuales 150.000 coches se quedaron en España. Unas cifras muy difíciles de repetir dadas las circunstancias.
El problema fue que con la llegada de la electrificación del automóvil, el grupo VW decidió dejar de invertir en Seat y destinar todos sus recursos a Cupra, marca lanzaba por Luca de Meo como una apuesta personal, y que ha gozado de todos los recursos financieros, que ha justificado sobradamente con un nivel de ventas y rentabilidad altísimo.
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Hablamos que hoy en día Seat se defiende en el mercado español con modelos que tienen una década a sus espaldas, que aunque han sido convenientemente actualizados no han recibido motores híbridos ni nada parecido, lo que está lastrando muchísimo sus resultados.
Esto significa que más que morirse a Seat la están dejando morir ante el brillo de Cupra, la marca hermana que ha superado todas las expectativas y se ha convertido en una de las joyas de la corona del grupo VW.
Seat no va a morir hoy ni mañana, pero con la falta de apoyo e inversión es obvio cuál es el futuro de la marca española, y si no desaparece en 2029 lo hará en 2032, pues el plan de modelos y renovaciones llega hasta ese año, más allá solo hay incertidumbre. En cualquier caso el plan sería que el cierre de Seat permita el crecimiento de Cupra, una marca que necesita más espacio de fabricación dentro de Martorell, que duplica y triplica la rentabilidad de la española y que como hemos dicho es la niña mimada de VW hoy junto a Skoda.