Seat Ibiza GTi, un maquinón de la época y primer modelo con el apellido Cupra
Industria
Cupra o el parricidio de la marca que va camino de matar a su propio padre: Seat
El Formentor es el modelo más popular de una marca que va camino de asesinar a Seat, la firma que la creó en 1996
Corría el año 1996 cuando las victorias del Seat Ibiza Kit Car en el Campeonato Mundial de Rallies animaron a la marca española a crear una división de coches deportivos bajo el acrónimo de Cupra (Cup Racing). En aquel momento la marca comenzó a lanzar versiones muy deportivas de los modelos más radicales de la época, así nacería el Seat Ibiza GTi Cupra.
Cupra mantuvo este papel durante dos décadas, de hecho hoy cualquier Seat de la época con el apellido Cupra es muy valorado, pues se trata de droga dura de la deportividad y las altas prestaciones.
Cupra: droga dura
En 2018 Luca de Meo daba un golpe de timón en Seat y decidía independizar Cupra, una decisión tan genial como complicada logísticamente, una marca que con el paso de los años se ha convertido en la joya de la corona del grupo VW en estos tiempo de crisis en los que las grandes marcas del grupo: VW, Audi y Porsche, hacen aguas.
Cupra adquiría la mayoría de edad entre fuertes dudas dentro del grupo VW, que no veían con buenos ojos la operación lanzada por Luca de Meo.
Luca de Meo, ideólogo de la marca, junto a uno de sus primeros modelos
Durante su primer año en solitario, Cupra vendió casi 15.000 unidades de la mano del Formentor, uno de los modelos más rentables y exitosos de la historia del automóvil.
Pura rentabilidad
El año pasado la marca alcanzó las 330.000 unidades y multiplica la rentabilidad de Seat hasta niveles impensables cuando llegó al mercado. De hecho el grupo gana cuatro veces más con cualquier Cupra que pone en el mercado que con la mayor parte de los Seat, que sigue basando su razón de ser en los bajos costes de producción. Así, mientras que el tiket medio de cualquier Seat ronda los 20.000 euros, el de Cupra ronda los 40.000 euros.
Unos datos que hablan por sí solos del fratricidio que lleva camino de cometer Cupra, cuya gama de modelos necesita crecer y hacerse sitio dentro de Martorell, aunque sea costa de fabricar menos Seat o ninguno, el futuro dirá.