Mohamed VI al volante de de uno de sus coches

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Mohamed VI y su impresionante colección de 600 coches: ya no cabe en algunos…

Al igual que su padre y su abuelo, Mohamed VI ha seguido la tradición familiar y conserva una espectacular colección de coches

Ya en los años 30 y 40, Mohamed V, abuelo de Mohamed VI, comenzó a acaparar coches norteamericanos de la época ante su gran afición al automóvil, así llegaron hasta Marruecos coches de las marcas Cadillac o Chrysler de la época, que completaría con algunos Rolls Royce que siguen en aparcados en los garajes de la docena de palacios que tiene el rey de Marruecos hoy.

Una afición que fue heredada por su hijo Hassan II, amante de los vehículos de la marca Mercedes de los que guarda una de las mejores colecciones del mundo, en su época llegó a regalar a su hijo Mohamed VI un Jeep de juguete en el que podía jugar y recorría los palacios de su padre entonces.

Del juguete a la realidad

Mohamed VI no solo ha ampliado la colección de deportivos, sino que su afición es tal que no son pocos los marroquíes que cuentan que es habitual cruzarse con él en Rabat al volante de una de sus joyas, sobre todo cuando era más joven.

Mohamed VI al volante de uno de sus descapotables Mercedes AMG

El problema que ha tenido siempre es que literalmente no cabe dentro del interior de los deportivos tradicionales de Ferrari o Porsche, por lo que ha ido acumulando deportivos de otras marcas que son más grandes, como los Aston Martin, los Mercedes o los Jaguar.

Mohamed VI en uno de los Mercedes presidenciales de su colección

Cuenta la leyenda que su enfado con la marca británica Jaguar fue mítico cuando la dirección decidió mandarle por carretera una de sus últimas creaciones desde el Reino Unido a Marruecos, cuando recibió allí su Jaguar XJ lo devolvió diciendo que él no acepta coches usados como regalos, por el gran número de kilómetros que había recorrido.

Su colección de coche siempre baja en avión para repararla

De hecho, solía mandar a arreglar sus Aston Martin al Reino Unido en aviones de la Fuerza Aérea de Marruecos, a la vez que cuando era más joven asistió a jornadas de pilotaje de deportivos en la fábrica de Ferrari en Maranello, para rodar dentro del circuito. Allí se puso a los mandos de los míticos 360 Modena o 550.