Seat 600, el coche que fue capaz de cambiar la España de la época

Industria

Seat: la marca creada por Franco en los años 50 para motorizar España y generar empleo en Cataluña

76 años de historia contemplan a una compañía que aunque se ningunea constantemente todavía vende 260.000 coches en el mundo y 60.000 en España

La Sociedad Española de Automóviles de Turismo nacía en los años 50 con dos objetivos muy claros, por un lado para movilizar España en plena época de autarquía económica y por otro deslocalizar la industria española de Madrid y generar empleo de calidad en Cataluña tras la profunda crisis vivida por la industria textil.

La fábrica original estaba en la Zona Franca en una parcela de 200.000 meros cuadrados, instalaciones que aún conserva la compañía para el museo y logística. La planta abrió fabricando cinco coches diarios con 1.000 trabajadores, una capacidad de producción que pasó a ser de casi 1.000 coches diarios con el 600.

De 5 coches diarios a 1.000

De la mano del grupo VW, en 1993 se fueron a Martorell, una de las plantas mayores de España y de Europa con capacidad para fabricar más de medio millón de coches al año y donde hoy se producen los Ibiza, Arona y Cupra Formentor y Leon.

Inauguración de Seat Martorell en 1993

En aquel momento el Instituto Nacional de Industria creó esta marca con el visto bueno de Franco y tras firmar un acuerdo de patentes y colaboración con la italiana Fiat, pues entonces en España era impensable el desarrollo y fabricación integral de un automóvil, así nacía el 1400, el primer modelo de la marca que estaba destinado para los organismos oficiales de la época.

Con el 600 empezó lo bueno

A este le siguió el mítico Seat 600 de 1957, un coche que transformó la sociedad española, un vehículo que motorizó a las familias con un precio de 65.000 pesetas (menos de 400 euros) y que tenía una lista de espera de dos años.

En 1975 nacía el centro técnico para dar origen a sus propios modelos, de donde saldrían posteriormente coches como los 850, 124, 127 o Ronda. Modelos míticos que han estado en el garaje de la época de casi todas las familias españolas.

La ruptura con Fiat en los 80 dejó a la marca española navegando el solitario sin un socio tecnológico, lo que desencadenó la crisis de los años 80, con protestas laborales históricos e interminables procesos internos de reestructuración hasta que la compañía acabó en las manos de Volkswagen tras haber colaborado previamente con la alemana Porsche en el desarrollo de los motores System Porsche en 1981.

La colaboración con Porsche fue mítica

Entonces los problemas de calidad de la marca provocaron que fuera conocida con el sobrenombre de Siempre Estamos Apretando Tuercas (Seat). Una situación que gracias al apoyo entonces del grupo VW no volverían a producirse.

Pronto llegaron modelos épicos con tecnología alemana, como el Ibiza y el León, un modelo que marcó un antes y un después para la marca alemana de la mano además de los motores TDi, la mayor revolución que vivió el automóvil de la época.

Años extraordinariamente buenos que llegaron a su fin con el escándalo de las emisiones del grupo Volkswagen en 2015, a partir de entonces Bruselas abre el escenario de la electrificación y deja fuera a Seat por la falta de rentabilidad. Siempre han declarado que no lanzaban un Seat eléctrico porque no sería rentable.

En paralelo el fenómeno Cupra ha ido creciendo y haciendo sombra a Seat hasta el punto de eclipsarla por completo, lo que hoy en día ha llevado a poner en duda la viabilidad de Seat.