La clave está en hacer las cosas bien, no con prisas

Tráfico

El efecto mochila: la DGT explica este método rápido y seguro para dejar los niños en el colegio

Aunque parezca mentira sigue habiendo padres que 'tiran' a los niños a la puerta del colegio, por lo que conviene tener en cuentas estos datos

Un año más con el inicio de los colegios vuelven los atascos insoportables a las ciudades, obviamente el aumento de tráfico se deja notar en todas las calles, pero lo que ocurre en las zonas donde hay colegios es algo ya inaudito.

En estos casos el problema es tan sencillo como que a la hora de dejar a los niños y de recogerlos después de comer los padres y las madres insisten en parar justo delante de la puerta del colegio y dejar el niño allí mismo, en primera línea, tras el correspondiente beso y sin aparcar el coche.

Rápido pero seguro

Una maniobra que no siempre es rápida y lo que es más importante que casi nunca es segura, pues no podemos dejar tirados a los niños en mitad de la calle con el riesgo de que pueda venir otro vehículo por detrás que no necesariamente tiene que ser un coche, puede ser una moto o bicicleta.

Los problemas a la puerta de los colegios son evidentes

Así, hace ya unos años que la DGT recomienda lo que se llamó en su momento el truco de la mochila, que consiste en que los niños lleven siempre la mochila en el maletero del coche, de esta manera nos aseguramos de que vamos a parar el coche en un lugar seguro y apagar el motor para abrir el maletero.

Daños colaterales

Así, desaparece la malísima idea que supone dejarlos sobre la marcha porque llevan la mochila en el interior del vehículo junto con ellos, en cualquier caso una iniciativa extremadamente recomendable desde diferentes puntos de vista, pues hay que tener claro que en caso de accidente la mochila no se convierte en un objeto contundente que nos golpee y pueda provocarnos daños de consideración.

Lo que hay que evitar es esta imagen

Hay que tener en cuenta que las mochilas y en general cualquier objeto dentro de un coche multiplica su peso en las frenadas bruscas y accidentes y puede aplastarnos directamente y provocarnos lesiones graves. Es el denominado efecto elefante y efecto girafa.