Secuencia de un joven practicando la actividad
Insólito
Jumping car, el nuevo deporte de riesgo que han traído a España los británicos tras el balconing
Jóvenes y no tan jóvenes saltan de coche a coche cuando están completamente borrachos provocando daños muy importantes
Hace solo unos años que la llegada de turistas británicos a las zonas más turísticas de España traía consigo el balconing, una disciplina que consiste en pasar de balcón a balcón en los edificios de apartamentos y hoteles que se completaba con su lanzamiento a la piscina desde esos mismos balcones.
Una diversión que ha costado decenas de vidas y de problemas medulares irrecuperables. Este año la nueva disciplina ha sido bautizada como jumping car, una actividad que llevan a cabo cuando están borrachos, lógicamente, y que consiste en saltar hileras de coches aparcados de uno en uno pisando sobre el capó, las lunas de los coches y en general sobre lo que pueden.
De coche en coche
Durante la misma no dudan en provocar daños a los automóviles, desde roturas de retrovisor a destrozar los parabrisas, tal y como vemos en estas imágenes en las que uno de los jóvenes se lanza con todas sus fuerzas contra el parabrisas de un coche y literalmente lo revienta.
El joven comienza al inicio de la hilera de coches
Lógicamente las fuerzas de seguridad hacen lo que pueden contra un delito considerado normalmente leve que en el mejor de los casos se cierra con una multa económica y unas horas en la comisaría. En concreto, si los daños no superan los 400 euros se trata como hemos dicho de un delito leve con una multa entre los 180 y los 1.200 euros. Si los supera se trata de un delito de daños con multa entre 1.000 y 10.000 euros.
Sanción insuficiente
En paralelo, el culpable tendrá que hacer frente al pago de la reparación de los vehículos y es probable que quede marcado con antecedentes penales. En caso de que no aprecien daños en ningún vehículos se trata de una simple alteración del orden público, sancionado con entre 100 y 600 euros.
La situación es tan absurda que hasta los propios compatriotas le recriminan lo que está haciendo públicamente.