Los problemas de esta carretera con constantes

Infraestructura

«Lo de esta autopista no tiene nombre»: el atasco diario de miles de conductores por las obras de una carretera mal hecha

A solo 40 kilómetros de Madrid una de las principales autopistas españolas se colapsa días sí y día también por unas obras de las que ya avisaron los vecinos hace una década: esta autopista está mal hecha

El caso que traemos a este artículo no es más que reflejo de la situación en la que se encuentra la Red Nacional de Carreteras, que aunque solo suponen el 16 % de las carreteras españolas registran más del 53 % del tráfico rodado en nuestro país.

En este caso nos vamos hasta la A-1, conocida como la autopista de Burgos por unir Madrid con esta ciudad castellana, sin dejar de lado que es una de las vías de comunicación más importantes en España para los camiones que vienen de Francia, pues es la entrada natural y más rápida para llegar a Madrid.

Kilómetros de atasco

Tal y como ocurre, esta autopista evoluciona sobre una carretera nacional de hace muchas décadas, unas carreteras que fueron evolucionando en trazado y capacidad para dejar de lado las poblaciones por las que pasaban gracias a la construcción de variantes.

Los atascos en esta carretera impresionan a diario

En este caso hablamos de la que probablemente sea una de las variantes más importantes y más tardías realizadas en España, pues el tráfico de la A-1 cortaba la población de El Molar por la mitad hasta el año 2009 en el que entró en funcionamiento esta variante.

Grandes embudos

Hablamos de la conocida como la variante de El Molar, que requirió la construcción de una gran viaducto que, aunque no se ha caído, tal y como ocurrió en uno de los más importantes de la A-6, requiere de constantes operaciones de mantenimiento desde su inauguración que duran días o semanas y suponen el corte por completo del tráfico en uno de los sentidos, que se desvía por el otro.

Estos cortes y desvíos al inicio del viaducto son constantes

Esto hace que los atascos de entrada y salida de la capital se conviertan en un verdadero infierno a los que se enfrentan residentes y viajeros un mes sí y otro también. El problema es que tal y como indicaron profesionales en su día, el viaducto se asentaba en la vaguada de El Vellón, un terreno inestable y muy arcilloso con corrientes subterráneas que provoca problemas constantes en la cimentación.

Estas tensiones a su vez se trasladan hasta las juntas de dilatación y sellado del puente, por las que además se filtra sal en invierno de la que se usan para evitar la formación de hielo y termina por destrozar el viaducto, que sufre problemas constantes en su estructura de acero. Por último, en su día no se dimensionó pensando en el volumen de tráfico que debería soportar con el paso de los años… Un problema que deteriora también la capa superior de asfalto con facilidad.

Los problemas en este punto son constantes, solo hay que ver el asfaltoGoogle Maps

Desde su inauguración en 2009 las operaciones de mantenimiento son casi anuales, una decena de operaciones de envergadura que generan kilómetros y kilómetros de atasco diarios por los que nadie parece preocuparse. De hecho, los últimos trabajos comenzaron hace ya más de una semana y a día de hoy el tráfico sigue interrumpido en los dos sentidos en función de la hora, todo ello en el kilómetro 40 de la A-1, a 20 minutos de Madrid.