Monolito junto a las carreteras, cada vez más habituales

Monolito junto a las carreteras, cada vez más habituales

Seguridad vial

El significado de los peculiares monolitos de hormigón que están levantando junto a las autopistas y carreteras

Estas construcciones tienen una altura mínima de 50 centímetros y están colocadas siempre a una distancia uniforme

Basta salir a cualquier autopista española con encontrarse con estas peculiares construcciones con forma de rampa que están construyendo junto a las carreteras y autovías españolas.

Se trata de unas peculiares construcciones que se repiten con una insistencia obsesiva cada 500 metros o cada kilómetro en algunas autopistas, un tipo de construcciones que jalonan las carreteras y a las que no es sencillo encontrarles una utilidad.

Insistencia obsesiva

Pues bien, se trata de rampas de evacuación o de salida para animales salvajes. Su uso está obligado porque pese a que cuando se construyen las autopistas se intentan cerrar lo más posible para que los animales no accedan a las mismas, a veces se cuelan, pues como es lógico hay lugares como rotondas, salidas o gasolineras en las que es imposible cerrar toda la carretera con mallas metálicas.

Estos monolitos permiten salir animales

Estos monolitos permiten salir animales

De esta forma, estas construcciones permiten que una vez que han entrado los animales en la carretera encuentran una vía de evacuación, de hecho están construidas con una rampa de tierra para simular un talud de la carretera y con una altura de entre 50 centímetros y 1,5 metros, de manera que los animales pueden subir y saltar sin problemas.

Para que salten

Tal es así que al algunas carreteras estas rampas de evacuación están levantadas justo en un punto cercano a un ecoducto, también conocido como paso de fauna inferior o sencillamente túnel de fauna.

Suelen levantarse junto a estos pasos

Suelen levantarse junto a estos pasos

Se trata de un tipo de construcciones que se levantan habitualmente sobre un prefabricado de hormigón, que posteriormente se camufla de manera adecuada para que los animales no sospechen que tras ellos está la mano del ser humano, lo que podría levantar sospechas entre ellos y evitar que lo usaran.

Especialistas consultados nos confirman que el coste de cada uno de ellos puede ir de los 3.000 a los 6.000 euros en función del lugar, la forma y la dificultad.

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