La velocidad está directamente relacionada con el consumo de los coches
Práctico
El cuadro que muestra cuánto gasta tu coche en función de la velocidad a la que circules
La velocidad es un factor determinante a la hora de hablar del consumo de un automóvil, algo a tener muy en cuenta con el precio actual de los combustibles
Lógicamente la velocidad es uno de los factores que más afecta a la conducción, tanto por el riesgo que supone circular por encima de lo legal como por la influencia que tiene sobre el consumo de los vehículos.
Lo primero que conviene saber es que la velocidad no es causa ni origen habitual de accidentes de tráfico, pero lo que sí es verdad es que a mayor velocidad más grave son los accidentes en carretera, por lo cual conviene valorar la velocidad a la que circulamos siempre dentro de los márgenes legales para cada carretera.
La velocidad influye
Respecto al consumo las cosas son todavía peores y desde luego mucho más sorprendentes, lo primero que llama la atención es que a velocidades muy bajas, como por ejemplo a 40 kilómetros a la hora, el consumo se dispara por encima de la media. En este caso el problema es que al circular tan despacio llevamos el coche más revolucionado en marchas cortas y con ello consumimos más combustible.
Las revoluciones inciden en el consumo
Se trata de un dato a tener muy en cuenta si analizamos el precio de los carburantes en las gasolinera, así la diferencia entre circular a 100 kilómetros a la hora (8 litros a los 100 kilómetros) puede doblarse si superamos los 160 kilómetros a la hora, una verdadera salvajada.
Así las cosas lo óptimo es mantener siempre el coche en el rango óptimo de velocidad y consumo, sin dejar que el motor se revolucione demasiado ni funcione muy bajo de vueltas, pues en los dos casos lo vamos a pagar con un consumo muy superior al que tenga homologado.
Atención al consumo
Esta curva de velocidad y consumo es válida para cualquier coche básicamente, teniendo en cuenta eso sí que el consumo medio de cada coche es distinto. Llama también la atención que el consumo mínimo se obtiene circulando a 60 kilómetros a la hora, lógicamente en la marcha más larga posible sin que el motor racanee.
Lógicamente lo conveniente es mantenerse siempre dentro de lo límites legales de velocidad, una recomendación que vale también para los coches eléctricos y el consumo de electricidad.