Pere Navarro y Grande Marlaska aparcan varias de sus medidas estrella esta legislatura

Seguridad vial

El adelanto electoral deja en la cuneta dos medidas clave para la DGT y para Pere Navarro

El nuevo límite de alcoholemia o la reducción de los límites de velocidad quedan aparcados por el momento hasta la formación de un nuevo Gobierno

Cada vez que se da por finalizada una legislatura y se disuelven las Cortes hay decenas de leyes, normas y todo tipo de decretos que se quedan en la cuneta porque estaban en pleno proceso de aprobación.

Si tenemos en cuenta las dificultades que ha tenido el PSOE durante toda la legislatura para aprobar cualquier medida en el Congreso, es fácil de entender que en la actualidad hay numerosas trámites retenidos que van a quedar olvidados, al menos por el momento.

El automóvil, a las urnas

Si nos centramos en el automóvil, encontramos una de las medidas en la que más empeño ha puesto tanto el ministro Marlaska, de quién dependía la DGT, como el propio Pere Navarro. En este caso se trata de la reducción de la tasa de alcoholemia, una de las novedades estrella que el Gobierno de Sánchez no ha logrado sacar adelante.

Finalmente no se ha aprobado una reducción de la tasa de alcoholemia

En este caso la DGT pretendía reducir a la mitad la tasa de alcoholemia actual, pasando de 0,5 gramos por litro en sangre a 0,2 gramos por litro, una medida que había entrado a trámite recientemente en el Congreso e iniciaba tramitación parlamentario a la espera de las enmiendas y su paso por el Senado.

De hecho, en las últimas ruedas de prensa de la DGT con Pere Navarro y Grande-Marlaska, el ministro había pedido públicamente el apoyo al resto de partidos políticos para sacer adelante una medida que consideraba imprescindible.

Aritmética política

La otra medida estrella que tampoco ha pasado el trámite parlamentario y queda en la cuneta era la reducción del margen de velocidad necesario para que una infracción de este tipo sea considerado delito. De hecho la propuesta era considerar delito superar en 50 kilómetros a la hora la velocidad máxima en ciudad (60 km/h ahora) y 70 km/h en carretera, frente a los 80 actuales.

La gravedad de las sanciones por excesos de velocidad no va a cambiar por ahora

Esto significa que estas infracciones pasarían a ser sancionadas con pena de prisión de 3 a 6 meses a lo que habría que añadir la multa, los trabajos en beneficio de la comunidad y la retirada del carnet de conducir.