Un coche enchufable en pleno repostaje de batería
Industria
España se queda sola pidiendo el final de los coches de gasolina y diésel frente al resto de Europa
Tiene en frente al resto de países de la Unión Europea, que solicitan a Bruselas que permita que los coches gasolina y diésel sigan circulando
Hace ya casi una década que Bruselas aprobaba el calendario para la desaparición de los coches de combustión y su sustitución por los coches eléctricos, simplificando mucho el calendario tiene dos fechas marcadas en rojo, el 1 de enero de 2035 y el 1 de enero de 2050.
De acuerdo con la normativa vigente, en 2035 esta prohibida la venta de coches de combustión nuevos (incluidos híbridos) y en 2050 estará prohibido conducir cualquier vehículo que tenga un motor de combustión. La realidad del automóvil europeo y la crisis de los fabricantes ha provocado que los propios fabricantes hayan 'suplicado' a Bruselas para una flexibilización de estas fechas.
Compromiso imposible
Esto ha obligado a posicionarse a los principales países europeos entre dos bloques, el que es partidario de una flexibilización de fechas, comandado por Alemania e Italia, y el que pedía que se cumplieran las fechas, en el que se encuentra España y Francia, o más bien se encontraban, porque Francia acaba de anunciar un acuerdo con Alemania para unirse a la flexibilización de fechas.
VW trata de proteger a VW, Mercedes y BMW
Un varapalo a Pedro Sánchez y su política, que había llegado a escribir dos cartas a Ursula von der Leyen, presidenta de la UE, para pedirle que se cumplieran las fechas en contra de los intereses de la industria española del automóvil pero a favor de la posición de los comunistas y ecologistas que le han sostenido en el Gobierno de España durante estos años.
Sánchez se queda solo
Ahora, con este cambio de postura de Francia el panorama varía por completo, pues España se queda sola con los Países Bajos, irrelevantes en materia automovilística, pidiendo la imposición del coche eléctrico. Mientras Francia habría movido ficha para apoyar a Renault y a Stellantis, sus grupos automovilísticos, posicionándose así junto a Alemania y el Grupo VW, Mercedes y BMW.
A cambio, Alemania habría cedido y permitiría que Bruselas ayudara y subvencionara la industria europea del automóvil con mecanismos permitidos dentro de territorio comunitaria que no fomenten la competencia desleal. Dentro de esta partida se contemplan las ayudas a los combustibles fósiles.
Renault ha apostado también por apoyar a sus marcas y fábricas
Ahora, la pelota estaría en el tejado de Bruselas que en breve debe mover ficha y confirmar que gracias a soluciones como la hibridación del automóvil o la llegada de los combustibles renovables los motor de combustión tienen larga vida por delante, siempre que cumplan eso sí con las bajas emisiones que les va a exigir.
Pocos entienden ahora que Sánchez defienda la postura contraria teniendo en cuenta que nuestro país es el segundo fabricante de coches de Europa y tenemos marcas en el aire como Seat, de la que el mismo grupo VW ha dicho que habrá que esperar para conocer su futuro.
Recordemos que Europa es netamente superior a China en materia de motores de combustión, con décadas de conocimiento, mientras que el país asiático es muy superior en materia de coche eléctrico, pues domina completamente la tecnología de las baterías, justo lo contrario que ocurre en Europa, donde aún no somos capaces de fabricar baterías sin la ayuda de China.