Los semáforos son protagonistas de la polémica
Seguridad vial
Problemas con el nuevo Reglamento de Circulación: una de las medidas estrella de la DGT es imposible de aplicar
En España hay en la actualidad medio millón de semáforos y cualquier modificación en su funcionamiento tiene efectos difíciles de prever sobre el tráfico
Poco más de una semana después de la entrada en funcionamiento el nuevo Reglamento de Circulación, la DGT se ha dado cuenta de un problema que va a hacer inviable, al menos por el momento, la puesta en marcha de una de las medidas estrellas del Reglamento.
Primero fue el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife el que se quejaba de que era absolutamente inviable cambiar la iluminación de los semáforos sobre la marcha, pues las pruebas que había hecho provocaron retenciones por toda la zona cada vez que las ponían en funcionamiento.
Los experimentos con gaseosa
La DGT ha incluido una norma en su nuevo Reglamento General de Circulación que prohíbe que en los semáforos pueda iluminarse a la vez el color verde para los peatones y el ámbar para los coches, tal y como hemos explicado ya en varias ocasiones esto provoca atropellos y situaciones de peligro evidente, pues es relativamente sencillo que coincidan cruzando un peatón y un coche.
Este tipo de regulación es muy habitual
Así, la DGT exige desde el pasado 1 de octubre que los pueblos y ciudades con semáforos regulen de nuevo esta combinación de colores, ante lo cual ya son varios los consistorios que se han quejado públicamente, como por ejemplo Barcelona y Hospitalet en Cataluña.
Quieren pero no pueden
La realidad es que no se niegan a cambiar la regulación de los semáforos, pero explican que necesitan tiempo para llevar a cabo pruebas y modificar su funcionamiento, una situación que afecta a otras capitales como León, Sevilla, Salamanca o Valencia, de hecho en esta última ciudad ya habrían adecuado un 20 % de los semáforos.
Hay que tener en cuenta que la sincronización de los semáforos en cualquier cruce es vital para agilizar el tráfico y que además los cruces afectan a las calles adyacentes, lo que supone un problema desde el punto de vista del tráfico urbano.
El objetivo es mejorar la seguridad de los peatones
Desde la DGT habrían dado tiempo a las ciudades y municipios que lo necesiten y el propio Pere Navarro reconocía que algunos semáforos no podrán adaptarse siempre que justifique adecuadamente por qué no es posible regularlos de esta forma.