En el centro Antonio Filosa, Stellantis, a la derecha Provost de Renault y a la izquierda Blume de VW
Automoción
Los reyes de la industria europea del automóvil exigen a Bruselas protección frente a los coches chinos
Filosa, Provost y Blume, máximos responsables de Stellantis, Renault y VW, anticipan un horizonte negro y el cierre de fábricas si la Unión Europea no pone límites a los coches chinos
Una vez que el mercado chino se ha desplomado para las marcas europeas, que ven como sus cifras de ventas allí han caído entre un 30 y un 40 % en lo que va de año, los fabricantes europeos exigen ya a Europa que mueva ficha para la defensa de la industria europea.
La situación es tan complicada que las últimas semanas los dirigentes de los tres principales grupos automovilísticos europeos han pedido a Bruselas que tome cartas en el asunto y que se ponga a trabajar en la defensa del coche europeo y en general de la industria del automóvil, pues la realidad es que ahora mismo está en serio peligro.
Peligran las fábricas
El problema es que Europa sigue sin producir una sola batería sin la ayuda de China, lo que hace que cada paso que da Europa para potenciar la llegada del coche eléctrico supone servirle en bandeja nuestro mercado a la industria china.
Hoy por hoy Europa no es capaz de fabricar baterías sin ayuda de China
Así, hace solo unas horas era Antonio Filosa, CEO de Stellantis, quién exigía ya a Bruselas que defina tantos las emisiones de CO2 que van a estar permitidas en los próximos años como lo que es el famoso Made in Europe para el automóvil, una vara de medir que Bruselas está calibrando para decir cuando un coche es europeo y cuando no, para evitar que la industria china inunde nuestro mercado con coches ensamblados en Europa para los que piden subvenciones.
Made in Europe
Tal y como dijo Filosa, Bruselas debería tener en cuenta no solo la fabricación, sino también la etapa de diseño y concepción de un vehículo para considerarlo europeo, lo que excluye las adaptaciones de vehículos chinos y extranjeros en general.
François Provost, mandamás de Renault, fue un paso más allá y anunció que si Bruselas no mueve ficha de inmediato su marca va a reducir la capacidad de producción en 300.000 coches año. Tal y como dijo esta cifra equivale a la capacidad de producción de la planta de Valladolid, en una clara amenaza de que el cierre de fábricas es ya una opción sobre la mesa del fabricante del rombo.
Filosa fue muy crítico con la posición de Europa
En su opinión, las ayudas a la compra de coches enchufables de países como España no están siendo justas; ingentes cantidades de dinero que en muchos casos va dirigido a la compra de coches que no son de fabricación europea, en clara referencia a los coches chinos.
Las ayudas no son justas
Por último, el presidente del grupo VW, Oliver Blume, ha puesto sobre la mesa también la situación de profunda transformación que atraviesan las marcas y la necesidad de alcanzar mejores niveles de rentabilidad en Europa tras desplomarse el mercado chino. VW es uno de los fabricantes más afectados por la caída de ventas en China, donde ha perdido más de un 40 % de su volumen de negocio.
Por ello pide un gran pacto con Bruselas y con el mercado para proteger la industria europea de manera similar a como la China protege a sus productos. En este caso apela a la necesidad de aclarar ya el conceto Made in Europe, el mismo al que apelaban Filosa y Provost para dejar en fuera de juego a los fabricantes chinos que quieren hacer negocio en Europa salvo que cumplan con esta exigencia y produzcan en territorio comunitario respetando nuestras reglas.