La industria española y la china celebran el inicio del producción del B10, primer coche chino fabricado en España

Industria

Por que es tan importante para la industria española lo que Stellantis y una marca china están llevando a cabo en Zaragoza

Este proyecto va a marcar la evolución de la colaboración entre la industria europea del automóvil y la china dentro de la Unión Europea

La pasividad de Bruselas y su apoyo desmedido al coche eléctrico ha metido a la industria europea del automóvil en una de las mayores crisis de su historia. El problema es tan sencillo como que es difícil justificar el hecho de obligar a que los fabricantes europeos produzcan coches eléctricos cuando Europa todavía no tiene capacidad física ni real para producir baterías de coches eléctricos.

La razón es sencilla, Europa no sabe fabricar baterías porque necesita un mínimo de cinco años y miles de millones de euros de inversión para ponerse al día en esta tecnología.

Europa no sabe fabricar baterías

Esto ha provocado que la industria europea del automóvil haya caído en manos chinas, pues al final cada coche eléctrico o híbrido que sale de una planta europea necesita una batería china, que los fabricantes europeos se ven obligados a pagar a precio de oro, lo que 'engorda' a la industria china.

Solo China conoce la tecnología para fabricar baterías

Hace ya tres años que Stellantis anunciaba una medida de difícil comprensión entonces, cuando su máximo responsable, Carlos Tavares, confirmaba la compra del 20 % del fabricante chino Leapmotor. Esto ha permitido llegar a acuerdos como la producción del próximo modelo B10 en la planta de Figueruelas en Zaragoza.

Made in Spain

Conviene matizar que no hablamos de ensamblaje, sino de fabricación integral pura y dura, con excepción de las baterías que de momento llegan desde China. Se trata de un SUV de 4,52 metros de lago que está disponible con motor eléctrico puro o híbrido de autonomía extendida.

Leapmotor B10 el modelo chino fabricado en España

Este modelo supone el mejor ejemplo de que la industria china está en disposición de fabricar en España y no simplemente de ensamblar, tal y como hace Chery en la planta de Zona Franca con los Ebro, una apuesta que demuestra cuál es el camino por el que hay que conducir a la industria china.

A día de hoy hay ya cientos de operarios chinos en Figueruelas, encargados además de poner en marcha la fábrica de baterías de CATL, gigante chino del sector, un proceso que puede permitir que haya una transferencia real de tecnología y del know how de las marcas chinas a las europeas, aunque hace ya tiempo que el Gobierno chino advertía a sus empresas automovilísticas del riesgo que supone perder esta ventaja competitiva.

Figueruelas supone una prueba de fuego en la que comprobar el recorrido que tiene la colaboración entre la industria china del automóvil y la europea, pues la marca va a fabricar también el B05 y se va a hacer cargo de la planta de Stellantis en Villaverde.

Un proyecto único en toda Europa que va a mostrar cuál es el camino y la realidad de la colaboración con la industria del automóvil china, oscurantista donde las haya.