Bruselas apuesta por coches europeos producidos por y para EuropaIA

Industria

Made in Europe, el automóvil europeo enredado en la nueva trampa que le está tejiendo Bruselas

La Unión Europea quiere forzar a los fabricantes a usar componentes de procedencia local, lo que puede disparar el precio de los coches por la eliminación de proveedores extracomunitarios

Hace ya años que pocos en el sector del automóvil entienden lo que está haciendo Bruselas, primero al apostar exclusivamente por el coche eléctrico, después por recular y ahora por un exceso de legislación que está llevando a la industria europea a un callejón sin salida.

Luca de Meo, Carlos Tavares, Antonio Filosa… Los principales directivos que han pasado por el automóvil durante los últimos años han denunciado que la sobrerregulación a la que están sometiendo el sector desde Bruselas está teniendo un coste difícil de cuantificar.

Demasiada regulación y burocracia

Por un lado la burocracia ha sumido a los fabricantes en una de las mayores crisis de su historia, y por otro ha disparado el precio de los vehículos, cargados de medidas de seguridad y sistemas para reducir las emisiones que los compradores pagan a disgusto porque son una fuente de averías.

ADAS y sistemas para bajar emisiones son carísimos y una fuente de problemas

Hay que tener en cuenta que el precio de los automóviles ha subido casi un 45 % de media en menos de una década, lo que lo ha sacado del cesto de la compra de muchas familias que se han tenido que dirigir al mercado de los coches de segunda mano, que está viviendo una segunda juventud.

El plan acelerador, un freno

Ahora, el problema que denuncian los fabricantes está relacionado con el plan acelerador para el sector que está poniendo en marcha Bruselas y con el que pretende proteger a la industria europea del sector. Este plan contempla poner en valor el concepto made in Europe, es decir favorecer a los coches que han sido desarrollados y fabricados en Europa por encima de los importados.

Bruselas apuesta por favorecer financieramente a los compradores de estos vehículos independientemente de que estén fabricados por una marca europea o no. Así, un Toyota fabricado en Europa tendrá acceso a las mismas ayudas que un Renault que también lo esté, pero el problema del made in Europe es que obliga a los fabricantes a que la mayor parte de los componentes de los automóviles sean europeos, incluidas las baterías.

Es difícil que los fabricantes utilicen baterías europeas en los eléctricos porque apenas se fabricanGotion

Esto provoca un problema que golpea de lleno a los fabricantes europeos que producen en el Viejo continente, pues muchos de sus componentes son importados, lo que va a generar que Bruselas les penalice por el uso de los mismos.

Así, hace solo unas horas que el consejero delegado de Mercedes, Ola Källenius, se quejaba públicamente de que el concepto made in Europe tal y como lo está planteando Bruselas les va a obligar a utilizar componentes locales mucho más caros, lo que significa que una vez más nos encaminamos a una subida del precio de los automóviles.

Hace solo unos días que Ford y algunas marcas japonesas como Toyota se quejaban de que el made in Europe les va a perjudicar muy seriamente en sus intereses comerciales, lo que podría suponer un antes y un después para sus relaciones con Europa.