Los aranceles han obligado a las marcas extranjeras a producir en los EE.UU

Industria

Trump acierta con la jugada de los aranceles: los fabricantes europeos invierten miles de millones de dólares en EE.UU.

Mercedes, Audi o BMW han multiplicado su inversión en las fábricas de Estados Unidos para aumentar su producción de coches y poner en marcha nuevas fábricas

Una de las medidas estrella que ponía en marcha Donald Trump cuando llegaba por segunda vez a la presidencia de los Estados Unidos eran los aranceles a los coches de importación. De esta manera Trump gravaba con un 25 % de sobreprecio a los coches producidos fuera del país, independientemente de que fueran fabricados por marcas europeas o estadounidenses, de hecho los aranceles castigan también a los Tesla y a los Ford producidos en México y en Canadá.

También a Canadá y México

Casi dos años después de su puesta en vigor, Trump se está encontrando con que sus aranceles están haciendo efecto, y la mayor parte de marcas extranjeras que producen coches en los Estados Unidos ya han anunciado inversiones millonarias en los Estados Unidos.

Mercedes ha ampliado la capacidad de producción de Alabama

La última marca ha sido Audi, que ha confirmado su intención de poner en marcha una nueva fábrica en Georgia, lo que supone una inversión de 4.000 millones de dólares, un acelerador de empleo local que va a provocar la creación de 4.500 nuevos puestos de trabajo.

Miles de puestos de trabajo

Audi lleva pagados más de 1.200 millones de euros en aranceles desde su puesta en funcionamiento y ha entendido que la única manera de vender coches en el mercado norteamericano es poner una factoría. Los planes son producir en la misma los SUV grandes de la marca; el Q7, Q8 y Q9.

Pero esta iniciativa ha afectado también a otros fabricantes europeos, Mercedes invertía recientemente 4.000 millones de dólares en la planta de Tuscaloosa, Alabama, donde va a ampliar su capacidad de producción de los modelos SUV (GLE, GLS y las versiones eléctricas EQE SUV y EQS SUV), mientras que seguirá importando los Clase C, clase E y Clase S. Algo similar a lo que ha hecho Volvo con la fábrica de Ridgeville (Carolina del Sur).

Mercedes también ensambla baterías en Alabama

BMW, por su parte, sigue produciendo los SUV UV (X3, X4, X5, X6, X7, XM) en Spartanburg (Carolina del Sur), si bien tiene claro que necesita trasladar parte de la producción de los Serie 3 y Serie 2 a los Estados Unidos, pues actualmente se producen en México.

Pero se trata de un efecto que no afecta solo a las marcas europeas, pues Hyundai y Kia anunciaron hace ya meses una inversión de más de 20.000 millones de dólares para aumentar su capacidad de producción en sus plantas de los Estados Unidos, mientras que Honda analiza la puesta en marcha de una nueva planta de componentes para esquivar también los aranceles.

Al final se trata de un mercado de casi 17 millones de coches anuales, que además está cerrado a las marcas chinas, lo que supone un verdadero filón para las europeas e incluso para algunas chinas como BYD que ya han anunciado su intención de poner una fábrica en los Estados Unidos, tal y como les pidió Trump.