Imagen de la carretera abandonada hace 15 años

Insólito

Reabren una carretera que cerraron hace 15 años para obligar a los conductores a usar una de peaje

La carretera fue abandonada en perfecto estado de funcionamiento y ahora será necesario invertir 800.000 euros para reabrirla y actualizarla

El nudo de carreteras construido en torno al aeropuerto de Madrid Barajas es uno de los mayores absurdos a los que puede enfrentarse un conductor. En 2006 cuando se inauguró la nueva T4, los responsables del proyecto realizaron una obra faraónica en materia de accesos con un objetivo muy claro: obligar a pagar un peaje a todos los conductores que fueran a la T-4.

Nadie se escapa del peaje

Un absurdo de tal dimensión que la mayor parte de las empresas adjudicatarias para la construcción y la explotación tuvo que ser rescatada por elgobierno, pues la ley obligaba a que existieran accesos gratuitos a la T-4, que fueron los usados mayoritariamente por los conductores que no quieren pagar, aunque para ello tengan que dar un rodeo extremadamente largo.

Esta pequeña rotonda bloqueó el acceso y obliga a dar la vuelta

En 2012, como las cosas no iban como deberían en materia de recaudación, el Gobierno de la época tomó la decisión de cerrar una de las autopistas gratuitas más usadas en torno a Barajas, la M-110, para obligar a los conductores a utilizar la M-12. En concreto esta carretera unía Barajas con Alcobendas pasando muy cerca de la T-4, dando servicio a toda la zona norte de Madrid.

Un completo sinsentido

El cierre fue tan sencillo como poner una rotonda con muretes de hormigón que directamente obligan a los coches que quieren coger la M-110 a volver por donde han venido, pese a que la carretera estaba ya construida y estuvo en funcionamiento durante años.

El muro de hormigón que impide el acceso

Un verdadero abuso para los conductores que durante estos años han tenido que elegir entre pagar el peaje o dar un rodeo muy largo. Hace solo unos días que el Gobierno licitaba la reapertura de la carretera M-110 en los mismos términos de funcionamiento de entonces, una obra que supone la demolición de la rotonda, la retirada de la barrera de hormigón que impide la entrada y el arreglo del firme y las señales, pues están muy deterioradas por el paso de los años.

Una obra con un coste de 780.000 euros que corrige uno de los mayores absurdos a los que se ha enfrentado la Red Nacional de Carreteras, con el inconveniente de que el conductor siempre paga dos veces, primero al cerrar la carretera, después los peajes y ahora por volver a abrirla.

Todo ello sin contar el rescate que el gobierno se vio obligado a pagar para que todas estas empresas adjudicatarias no quebraran.