El testigo reproducido sobre una calabaza

Práctico

La luz del coche que se enciende en tus peores pesadillas: «Da más miedo que Halloween»

El cuadro de instrumentos de un coche suele tener entre 15 y 30 testigos, popularmente conocidos como chivatos, pero ninguno tan importante como este

Cuando se enciende un testigo del coche, siempre genera una sensación inquietante en el conductor, pues suele ser el anuncio de un problema grave al que vamos a tener que hacer frente.

Es cierto que muchos de los testigos no suelen tener importancia; por ejemplo, pueden encenderse el de nivel bajo de limpiaparabrisas o el de luces encendidas, pero hay otros que sí que tienen mucha importancia.

Avería importante

El fallo de motor es sin duda el más temido por los conductores, tan temido que este año la calabaza con forma de check engine, así se llama, ha hecho furor. Siempre que vemos este testigo, el consejo más inmediato es parar para ver qué ocurre.

Que esté encendido es muy mala señal, pero hay que tener en cuenta el color

Si el testigo de check engine es de color amarillo, podemos estar algo más tranquilos, pues refleja un mal funcionamiento no urgente, como por ejemplo un fallo en los gases de escape, un sensor defectuoso o acumulación de carbonilla que nos va a obligar a llevarlo al taller, pero no de manera inmediata.

Atención al color

Si el testigo es naranja, las cosas se complican, pues suele estar relacionado con fallos de encendido o similares que pueden dañar algún otro órgano. El motor sigue funcionando, pero aquí lo prudente es llevarlo a un taller ya y, si puede ser en grúa, mejor que mejor.

Check engine en rojo: muy mala señal

Por último, si el testigo es rojo, solo hay una solución: parar y llamar a una grúa si no queremos reventar el motor. El color rojo suele significar un fallo crítico, como pérdida grave de presión de aceite o sobrecalentamiento extremo…

Es por ello que, tal y como dicen los conductores, este testigo «da más miedo que Halloween», pues lo único seguro es que la reparación va a costarnos un buen disgusto y quedarnos sin coche una temporada. En cualquier caso, una muy mala noticia que promete costarnos cientos de euros.