Óscar Puente ha prestado mucha más atención a las inauguraciones que al mantenimiento
Seguridad vial
Las carreteras españolas se hunden en el peor momento de su historia por culpa de Puente, el ministro que no les prestó un segundo de atención
El catastrófico estado de conservación de autopistas y autovías españolas no solo provoca accidentes a diario, sino que es responsable de que los vehículos consuman más combustible
El paso de los años está haciendo creer a los conductores españoles que el desastroso estado de las carreteras en nuestro país es algo que siempre fue así cuando no hay nada más lejano a la realidad.
Tras las inversiones realizadas por Bruselas durante los años 80 y 90 en España para la construcción de autopistas y autovías, España disfrutaba de la que podemos considerar como una de las mejores redes de carreteras de la Unión Europea, siempre con la excepción de la A-92 (Sevilla-Almería), un verdadero desastre que además de hundirse abrió las dudas sobre las comisiones en la obra pública en la Andalucía de la época.
Una red ejemplar
Óscar Puente, que fue nombrado ministro de Transportes y Movilidad Sostenible en 2023, recibía como legado 27.000 kilómetros de carretera de titularidad estatal de los 165.750 que componen nuestra red nacional, el resto de las carreteras están en manos de cabildos, autonomías y diputaciones, pero también es cierto que la red controlada por Puente es la más importante al soportar el tráfico del 54 % de los vehículos y del 67 % de los camiones, lo que da una pista respecto a su importancia.
La Guardia Civil denuncia que los socavones provocan averías y accidentes a diario
Es cierto que las autopistas y autovías recibidas por Puente estaban ya castigadas tras años de mantenimiento muy justito debido a la crisis de 2007, pero los últimos cuatro años las han sumido en un abandono absoluto, lo que ha llevado a asociaciones y plataformas del sector a denunciar su estado de absoluta dejadez.
Absoluta dejadez
El estudio más riguroso es el de la Asociación Española de la Carretera (AEC), que define el momento de las carreteras españolas como el peor de su historia reciente, con un déficit de mantenimiento que ya roza los 14.000 millones de euros y 34.000 kilómetros que necesitan tareas de reconstrucción, ya no vale un simple asfaltado, para evitar el colapso. En paralelo cita también problemas muy importantes de señalización.
Un estudio que queda respaldado por la Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas (ASEFMA), que habla de un déficit acumulado de 225 millones de toneladas de asfalto, así exigía al ministerio de Óscar Puente un plan extraordinario de ocho años para su rehabilitación.
El parcheado de carreteras ya vale para poco, pues está afectada la cimentación
Hay que tener en cuenta que el mal estado de las carreteras además de suponer un riesgo para los conductores y multiplicar la siniestralidad, dispara el consumo de los vehículos que circulan un 10 % por encima de lo que gastan en condiciones normales.
El diagnóstico en el que coinciden también otras entidades de referencia como el Colegio de Profesionales de Ingeniería, las patronales del Transporte (Fenadismer y CETM) o alguna de las asociaciones de la Guardia Civil de Tráfico es que la situación de las carreteras españolas es insostenible y requiere de medidas urgentes.
Situación insostenible
El problema es que cuando el mantenimiento se hace periódicamente la conservación es óptima con una inversión mínima, pero cuando el abandono es tan importante, el peso de coches y camiones provoca que haya que actuar sobre las capas profundas y la cimentación de la propia carretera, que estaría hundida.
Por esta razón es habitual encontrarse con roderas en el carril derecho, justo a la altura a la que circulan las ruedas de los camiones de gran tonelaje, grandes surcos que hacen que el carril derecho esté impracticable y muchos conductores opten por circular por el carril central central o izquierdo directamente.