La batería es la parte más cara y compleja de un coche eléctrico

Industria

La preocupante falta de baterías de Europa: es como intentar hacer coches de combustión sin tener motores

La falta de previsión de Bruselas obliga a los fabricantes europeos a comprar las baterías para sus coches eléctricos a las marcas chinas a precio de oro, quedándose sin margen de beneficio

Hace solo unos días que Marruecos anunciaba la puesta en marcha de una gran fábrica de baterías en Kenitra con la que pretende cubrir la demanda de sus tres grandes fábricas de coches y exportar el sobrante a Europa, un hito si tenemos en cuenta que a día de hoy el único gran proyecto europeo para fabricar baterías, Northvolt, fracasó estrepitosamente en 2024. Esto significa que a día de hoy Europa fabrica entre pocas y ninguna baterías propias, pues en las pocas que se hacen está presente un socio chino o coreano.

Conviene tener en cuenta que a día de hoy las baterías suponen en torno al 50 % del valor de un coche, con lo cual resulta difícil de entender la apuesta que hizo Europa en 2021 para jugarse el todo por el todo al coche eléctrico sin tener asegurado el suministro local de baterías.

Eléctricos sin baterías

La realidad a día de hoy es que el 75 % de la producción de baterías a nivel mundial está en manos de China, mientras que Corea del Sur es responsable del 13 %, Japón de un 5 % y el resto corresponde a los Estados Unidos, mientras que en el mejor de los casos Europa no llega ni a un 2 % de la producción mundial.

Las instalaciones de Northvolt, la fábrica de baterías europea, están abandonadas

Es cierto que a día de hoy en Europa se están fabricando baterías en Hungría (el mayor productor), Polonia, Alemania y Francia, pero con una pequeña salvedad, las fábricas que las producen no son europeas, sino que son mayoritariamente chinas y coreanas, propiedad de multinacionales como CATL, ACC, LG y Samsung.

Baterías chinas fabricadas en Europa

Esto supone que si tenemos en cuenta que Europa produce cada año 15 millones de vehículos de los cuales 2 millones son eléctricos, el automóvil europeo necesita dos millones de baterías para poner en movimiento el volumen de unidades producidas. Lo contrario sería como fabricar coches de combustión sin tener motores.

Esta situación deja la industria europea del automóvil a los pies de los caballos, pues para dar salida a cada coche eléctrico que se produce en el Viejo Continente es necesario que un fabricante asiático venda una batería de gran capacidad, habitualmente a precio de oro, lo que revienta los márgenes de rentabilidad que le quedan al fabricante europeo, pues la batería supone la mitad del coste de un coche eléctrico.

El 'matrimonio' momento en el que el coche y la batería y el tren de rodaje se unen

Así, la realidad es que se da la paradoja de que cada vez que un fabricante europeo vende un coche eléctrico gana dinero él y la firma china o coreana que ha producido la batería, un completo sinsentido que está dejando a la industria europea del automóvil sin margen de maniobra. Pues tiene que competir en igualdad de condiciones en los concesionarios con los coches eléctricos que venden las marcas chinas, que lógicamente disponen de un margen de rentabilidad mucho más alto al ser productores de baterías.

Bruselas ha permitido y provocado que la industria del automóvil europeo vaya a una guerra contra el coche eléctrico chino con palos y piedras, mientras que la industria china está armada con drones y misiles.

La industria china del automóvil produce cada año unos 18 millones de coches, de los que 11 millones son eléctricos, mientras que fabrica baterías suficientes para alimentar a 20 millones de coches eléctricos, con lo que está muy claro donde van sus baterías.

Todo ello sin dejar de lado que Hungría, principal productor de baterías de Europa, acaba de cerrar temporalmente varias de las plantas en su territorio por problemas de emisiones, pues estaban operando en condiciones demasiado permisivas y Hungría ha dado un giro en su industria hacia un posicionamiento mucho más tecnológico y sostenible.