Las fábricas tradicionales producen ahora coches eléctricos que no encuentran compradores

Industria

El coche eléctrico y la grave crisis de VW, Mercedes y BMW, decisivos para el voto germano

Tal y como le dijo Bill Clinton a George Bush en 1992: «Es la economía, estupido»; en este caso el automóvil condujo a la deriva al Gobierno de Scholtz y será protagonista en la elección del nuevo presidente alemán

El automóvil ha sido tradicionalmente la joya de la corona de la industria europea y alemana, pues el país germano es el segundo productor mundial de vehículos con 4,5 millones de unidades cada año y el primero de Europa.

Los nefastos resultados registrados por la automoción los últimos dos años pusieron al Gobierno de Olaf Scholtz entre la espada y la pared, con el tejido industrial alemán muy debilitado y una tasa de paro que por primera vez roza el 7 %, cuando tradicionalmente no llegaba al 5 %. Una de las causas que le obligaron a convocar elecciones anticipadas.

Es la tasa de paro...

El primer envite llegó cuando Bruselas firmó la sentencia de muerte del coche de combustión hace dos años, entonces la patronal del automóvil alemán (VDA) viendo lo que se le venía encima presionó al Gobierno de Scholtz para que obligara a Bruselas a permitir los combustibles sintéticos cero emisiones, una excepción que permitiría usar los coches de combustión sine die.

La llegada del coche eléctrico se ha convertido en una pesadilla para las marcas

La llegada del coche eléctrico, que se suponía que debería abrir una época dorada para el automóvil equivalente a la de los años 70 y 80 se ha convertido en una verdadera pesadilla para los tres grandes del automóvil germano, VW, Mercedes y BMW, con unos resultados históricos por lo malos que han sido y caídas de beneficios que no se veían desde la gran crisis de 2008.

El problema comenzó cuando terminada la epidemia de covid Bruselas apostó por la electrificación europea y dotó al proyecto con la partida económica de fondos Next Generation, el mayor paquete de ayudas de la Unión Europea... Había nacido el coche eléctrico.

Next generation naufraga

Estas ayudas planeaban la descarbonización de la industria a todos los niveles, en el caso del automóvil se apostó por el coche eléctrico, tragándose el anzuelo preparado por China que entonces era plenamente consciente de que iba una década por delante a Europa tecnológicamente hablando.

La industria china de baterías va una década por delante de la europea

Este plan suponía dar la espalda a los coches con motor de combustión, en lo que la industria alemana era líder mundial sin la menor discusión. Por si esta jugada 'maestra' no fuera suficiente, la industria europea se encontró con un incremento de precios brutal tanto en la materia prima como en la energía, dos de los elementos en los que Europa tiene una gran dependencia de las importaciones.

La competitividad se desploma

A día de hoy la realidad es que la industria alemana del automóvil ha perdido por completo su competitividad, hasta el punto de que algunos fabricantes chinos, como el grupo automovilístico Geely, ha rechazado la posibilidad de producir en el país germano por los elevados costes sociales empujados por los altos salarios.

El tejido industrial germano del automóvil da empleo directo a unas 800.000 personas, de las cuales 200.000 podrían perderlo, un verdadero drama si tenemos en cuenta lo que supone de destrucción de empleo de calidad y su sustitución por precario.

La icónica fábrica del Grupo VW en Wolfsburg

El Grupo Volkswagen fue el primero en alertar de la situación amenazando con el cierre de 2 o 3 fábricas en suelo germano y el despido de 35.000 trabajadores, una declaración a la que siguió BMW con la amenaza de dejar en la calle a 8.100 empleados y Mercedes con 16.000, a esto se sumaron días después los fabricantes de componentes como ZF que ha llegado a hablar de 12.000 despidos, Bosch con 5.500 y ZF con 12.000.

Grandes despidos

Hoy la industria europea del automóvil está en manos de China, principal productor mundial de baterías, pues Europa no ha logrado crear las grandes fábricas de baterías previstas y la única prevista ubicada en Suecia, NorthVolt, ha quebrado recientemente y China reflotarla a cambio de quedársela.

China ha dejado claro que las ayudas europeas que han recibido sus empresas de baterías para producir en Europa no iban ligadas al intercambio del know how en la producción de baterías, por lo cual van a seguir siendo herméticos tecnológicamente hablando.

La gran fábrica de baterías europea ha quebrado

A las caídas de ventas en Europa de estos grupos, con nefastas decisiones en materia de gama y producto, hay que sumar que los compradores chinos han perdido su admiración por los coches europeos, pues los nuevos automóviles chinos son tecnológicamente mucho más avanzados y mucho más baratos.

Una tormenta perfecta que puede hacer zozobrar a la industria germana del automóvil y con ella a la europea, pues dependiendo del color del ganador de las elecciones puede que durante las próximas décadas nos movamos en coches eléctricos chinos o en coche europeos con motor de combustión... aunque híbridos.