Imagen de una fábrica de coches en Europa

Industria

Ford, Nissan y MG sacan a la luz la estrategia china para salvar a la automoción europea y convertirse en los buenos de la película

Las marcas chinas esperarían cualquier muestra de debilidad de algún fabricante europeo para firmar acuerdos que permitan controlar las fábricas e incluso su propiedad

Más de una decena de marcas chinas operan ya a pleno rendimiento en España y alguna más en Europa con un denominador común: tienen dinero infinito. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las marcas chinas están participadas por Pekín, excepto BYD, lo que significa que a día de hoy la liquidez no es un problema si de lo que se trata es de ganar cuota de mercado en Europa.

Dinero infinito

Frente a estas, las marcas tradicionales europeas y asiáticas tratan de mantener su cuota de mercado, algo muy complejo porque empiezan a no salirles las cuentas si tratan de vender los coches a un precio competitivo con los chinos. Esto, sin dejar de lado, las trabas burocráticas que está poniendo Bruselas al automóvil.

La planta de Nissan en Sunderland va camino de caer en sus manos

A diferencia de las marcas capitalistas, que deben rendir cuentas anuales a sus accionistas, las chinas pueden trabajar a pérdidas con tranquilidad mientras logren lo que están haciendo: ganar cuota de mercado. La filosofía es que ya llegará el momento de ganar dinero.

Todo por la cuota de mercado

Un auténtico callejón sin salida para los fabricantes tradicionales, que en muchos casos les está llevando a situaciones financieras muy complicadas que podrían conducirles incluso al cierre. En este punto es donde las marcas chinas están abiertas a posibles acuerdos que van a convertirlas en salvadoras de parte de la industria del automóvil mundial.

MG fue el primer ejemplo; el grupo SAIC chino compró MG en el año 2007 y la salvó de la bancarrota. Cerró la única fábrica que quedaba en el Reino Unido, pero mantuvo en funcionamiento el centro de diseño para regresar al Viejo Continente años después, pero con una tecnología completamente renovada para, literalmente, hincharse a vender coches.

Nadie entendió muy bien en 2007 que SAIC comprara MG; hoy sí

Acuerdos de diversa índole que ahora pueden llegar hasta la firma Nissan, que atraviesa una profunda crisis financiera por la falta de ventas, lo que le llevó a cerrar la fábrica de la Zona Franca en España hace cinco años y ahora le había llevado a anunciar el cierre de su mayor planta en Europa, Sunderland, en Inglaterra.

Compran su historia

La marca china Chery, propietaria de Omoda y Jaecoo, entre otras, ha salido en su apoyo y ha anunciado un acuerdo para la fabricación de coches chinos en la factoría británica de Nissan.

A falta de conocer detalles sobre el acuerdo, parece que la propiedad de la planta y todas las cuestiones relacionadas con los trabajadores correrán por cuenta de Nissan, lo que se traduciría en una especie de contrata que permitiría a Nissan seguir fabricando algunos de sus coches como el Juke o el Qashqai.

Un acuerdo muy similar al anunciado extraoficialmente que permitiría a Geely producir coches en la planta de Ford en Almussafes, aunque desde la firma norteamericana lo calificaron de «especulaciones».

Estos tres ejemplos ponen de manifiesto que, de seguir las cosas como hasta ahora, el futuro de prácticamente todas las marcas y grupos europeos del sector pasa por acuerdos vinculantes con marcas chinas, sin descartar que algunas firmas caigan directamente en manos de Pekín.