Peste Bubónica
Estados Unidos reporta la primera muerte por peste bubónica en 2025
Las autoridades sanitarias del condado de Coconino investigan el origen de la infección, mientras recuerdan que el riesgo de contagio entre humanos sigue siendo extremadamente bajo
Las autoridades del condado de Coconino, en el norte de Arizona, han confirmado el fallecimiento de una persona a causa de la peste bubónica, constituyendo el primer deceso humano en Estados Unidos por esta enfermedad en lo que va de año. La presidenta de la Junta de Supervisores del condado, Patrice Horstman, fue la encargada de comunicar el caso, expresando sus condolencias y solicitando respeto para la privacidad de la familia afectada, motivo por el cual no se han divulgado detalles personales ni el posible lugar de contagio.
La peste bubónica, provocada por la bacteria Yersinia pestis, es una enfermedad infecciosa grave que, sin un tratamiento adecuado, puede derivar en complicaciones letales como la peste neumónica o septicémica. Aunque actualmente su aparición en humanos es infrecuente en Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registran varios casos esporádicos cada año, en su mayoría en los estados del suroeste, como Arizona, Nuevo México y Colorado. Esta zona geográfica concentra una alta presencia de roedores silvestres y pulgas infectadas, que actúan como vectores naturales de la enfermedad.
En este contexto, las autoridades locales han abierto una investigación para determinar el foco de exposición del caso mortal reportado. A pesar del fallecimiento, los servicios de salud del condado han reiterado que el riesgo de transmisión entre personas es sumamente bajo. De hecho, el último caso documentado de contagio humano a humano en el país data de 1924, lo que refuerza la posición de los expertos sobre su escasa probabilidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la peste bubónica continúa siendo endémica en algunos países, con la República Democrática del Congo, Madagascar y Perú como los más afectados actualmente. En estos contextos, la tasa de letalidad puede oscilar entre el 30 % y el 60 % si no se recibe tratamiento oportuno. No existe aún una vacuna preventiva autorizada a gran escala, aunque los antibióticos modernos permiten una recuperación efectiva cuando el diagnóstico se realiza a tiempo.
Los síntomas de la enfermedad pueden surgir entre uno y siete días después de la exposición y suelen incluir fiebre repentina, escalofríos, cefalea intensa, dolores musculares, náuseas, vómitos y la inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos —conocidos como «bubones»— característica distintiva de esta forma de peste.
Históricamente, esta enfermedad fue responsable de algunas de las pandemias más devastadoras en la historia de la humanidad, como la llamada «muerte negra» del siglo XIV, que causó la muerte de aproximadamente 50 millones de personas en Europa. A pesar de los avances médicos y de los sistemas de control epidemiológico actuales, este reciente fallecimiento en Arizona sirve como recordatorio de que ciertas enfermedades que se creían relegadas al pasado aún pueden representar un riesgo real, especialmente en regiones donde la interacción entre humanos y fauna silvestre es frecuente.
Por ahora, las autoridades continúan monitoreando la situación e instan a la población a tomar precauciones básicas, como evitar el contacto con animales muertos o enfermos, mantener a las mascotas libres de pulgas y reportar cualquier síntoma compatible con la enfermedad a los servicios médicos de inmediato.