Enfermedad inflamatoria intestinalFreepik

Salud

La enfermedad más difícil de diagnosticar que afecta a 360.000 españoles

Padecer este malestar hace que sea habitual cancelar planes como comidas, encuentros sociales, incluso eventos importantes

Anteriormente, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se consideraba una patología peculiar. Ahora, con la tecnología diagnóstica que tenemos disponible, sabemos que la realidad es distinta. Según las evidencias, afecta a más de 360.000 personas en España, un 1 % de la población.

La Confederación ACCU de Crohn y Colitis Ulcerosa explica que su diagnóstico puede resultar complicado y tardío debido a la sintomatología variada e inespecífica. De hecho, esta organización apunta que algunos estudios recientes llevados a cabo en Europa han revelado que el 45 % de los nuevos pacientes de EII tardan más de un año en recibir un diagnóstico y en un 17 % de los casos, la demora puede alcanzar los cinco años.

Síntomas

La Clínica Mayo de Estados Unidos precisa que, esta enfermedad engloba una serie de afecciones que se caracterizan por provocar hinchazón e inflamación en los tejidos del tracto digestivo. Entre ellas, hay dos que son claramente las más comunes: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

La segunda causa inflamación y úlceras en el recubrimiento del colon y el recto. Mientras, el primero se caracteriza por la hinchazón del recubrimiento del aparato digestivo, normalmente en sus capas más profundas y, con mayor frecuencia, en el intestino delgado.

Los síntomas de ambos casos suelen incluir dolor abdominal, diarrea, sangrado rectal, cansancio extremos y pérdida de peso. Sin embargo, algunos pacientes solo lo padecen levemente. En otros puede llegar a ser debilitante e incluso puede poner en riesgo la vida.

El impacto en la vida diaria

En los periodos de brote, cancelar planes como comidas, encuentros sociales o incluso eventos importantes se convierte en algo habitual. El transporte se convierte en un desafío particular: «Los traslados en coche pueden ser muy estresantes» porque no siempre puedes parar donde lo necesitas. Los transportes públicos tampoco garantizan «accesibilidad a baños en todo momento», relata Lucía Expósito Legarza, presidenta de ACCU España y paciente con EII.

En el ámbito laboral también se ve afectado, ya que hay personas con EII que «trabajan fuera de oficinas, viajando, conduciendo, situaciones donde gestionar la urgencia es aún más complicado», anota la experta.

La doctora Martín Arranz observa este impacto desde su consulta. Vivir con una enfermedad «crónica, impredecible, con síntomas como dolor, diarrea o urgencia», puede afectar gravemente la autoestima, las relaciones sociales y la calidad de vida. «Muchos pacientes desarrollan ansiedad o depresión», concluye.