Princesas Disney
Las consecuencias de la extrema dieta de las Princesas Disney
Promete una pérdida de peso rápida y efectiva, pero lo hace a costa de privaciones nutricionales severas y mensajes distorsionados sobre el cuerpo y la alimentación
TikTok se ha convertido en el epicentro de tendencias virales, muchas de ellas inofensivas, pero otras profundamente preocupantes. La última moda que ha encendido las alarmas sanitarias es la llamada Dieta de las Princesas Disney, una dinámica alimentaria que, bajo una estética aparentemente inocente y fantasiosa, esconde prácticas extremas que pueden poner en peligro la salud física y mental de quienes la siguen.
Esta dieta, que asigna un plan alimenticio específico a cada día inspirado en una princesa de Disney, ha ganado popularidad entre adolescentes y jóvenes usuarios de la red social. Promete una pérdida de peso rápida y «efectiva», pero lo hace a costa de privaciones nutricionales severas y mensajes distorsionados sobre el cuerpo y la alimentación.
La doctora Karen de Isidro, nutricionista y colaboradora de Doctoralia, advierte que estamos ante «una propuesta muy restrictiva» que no solo genera efectos físicos inmediatos como fatiga, mareos o problemas digestivos, sino que también fomenta «una relación dañina con la comida y con el cuerpo».
Y es que, esta forma de alimentación no es aceptada ni recomendada por ningún experto. Los efectos no tardan en aparecer, y entre ellos se encuentran los mareos, debilidad, fatiga extrema, irritabilidad, ansiedad, cambios de humor, pérdida de cabello, uñas frágiles, piel sin brillo, problemas gastrointestinales, pérdida de masa muscular y ralentización del metabolismo.
A pesar de lo perjudicial que es para la salud, los riesgos más graves comienzan a aparecer a medio y largo plazo. Según la doctora, este tipo de retos alimenticios puede favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón.
¿En qué consiste?
La Sirenita, una dieta a base de agua. Proponer un día de ayuno absoluto es una práctica extrema. La falta total de calorías y nutrientes puede provocar hipoglucemia, debilidad severa, desmayos y arritmias en personas predispuestas. No hay justificación médica ni nutricional para recomendar el consumo único de agua sin supervisión clínica.
Pocahontas, un día que admite únicamente el consumo de alimentos crudos. Aunque los alimentos crudos pueden formar parte de una dieta equilibrada, eliminar toda cocción impide el consumo seguro de proteínas animales (carne, pescado, huevos), reduce la digestibilidad de ciertos alimentos y puede limitar la absorción de nutrientes clave como el hierro o el zinc.
Blancanieves, la manzana como único alimento del día. Las manzanas aportan fibra y algo de vitamina C, pero no cubren las necesidades mínimas de proteínas, grasas ni otros micronutrientes esenciales. Además, el alto contenido en fructosa puede causar molestias gastrointestinales si se consume en exceso.
Cenicienta, comer solo hasta las 12 h y sin superar las 550 kcal. Aunque algunas estrategias de ayuno intermitente pueden tener aplicaciones específicas, en este caso se propone un déficit extremo. Comer solo medio día y con tan pocas calorías afecta al rendimiento físico y mental, e induce al cuerpo a almacenar grasa como mecanismo de defensa.
Bella, beber té para evitar comer. El uso de bebidas no calóricas para «paliar el hambre» es una señal de alerta de TCA. Además, algunos tés pueden tener efectos diuréticos o laxantes, lo que puede provocar deshidratación y pérdida de electrolitos.
Rapunzel, vinagre de manzana en ayunas y agua para camuflar el hambre. El vinagre de manzana no tiene propiedades adelgazantes milagrosas y puede irritar la mucosa gástrica si se consume en ayunas. Reemplazar todas las comidas por agua después del vinagre es una práctica peligrosa y sin evidencia científica.
Desde el ámbito sanitario se insiste en la necesidad de educación nutricional y digital, tanto en los hogares como en las escuelas. «Es fundamental enseñar a los jóvenes a identificar contenidos nocivos en redes sociales, así como promover una relación saludable con la comida y la imagen corporal», señala la doctora de Isidro.