Ropa armario

Ropa armarioGetty Images

El error más común al guardar la ropa de verano que puede estropearla durante meses

El cambio de armario suele hacerse con más prisa que cuidado. Llega el momento de recuperar las prendas de otoño, guardar las de verano y dejar atrás la temporada. Pero la forma en que se almacena la ropa ahora puede marcar la diferencia cuando llegue el momento de volver a sacarla.

Expertos de la histórica sastrería El Corte Militar señalan algunos de los errores más habituales al guardar el vestuario de verano y ofrecen algunas claves para evitar que los meses de almacenamiento terminen pasando factura a las prendas.

Prendas siempre limpias

Que una prenda no tenga manchas visibles no significa necesariamente que esté limpia. Una camisa utilizada durante unas horas puede conservar restos de sudor, cosméticos o perfume que, con el paso del tiempo, pueden dejar cercos o provocar que el tejido amarillee.

Antes de guardarla conviene revisar especialmente zonas como el cuello y las axilas y, si es necesario, lavarla o llevarla a la tintorería siguiendo siempre las indicaciones de la etiqueta.

Deben estar bien secas

Una prenda recién lavada no está necesariamente preparada para pasar varios meses guardada. Algunas zonas, como las cinturillas, los bolsillos o las costuras, pueden conservar humedad aunque el resto del tejido parezca seco.

Ese exceso de humedad puede favorecer la aparición de malos olores y moho. También es importante dejar que las prendas se sequen y se enfríen por completo después de utilizar la plancha de vapor antes de guardarlas.

Fuera de la bolsa del tinte

La bolsa de plástico de la tintorería está pensada para proteger y transportar las prendas, no para almacenarlas durante meses. Mantener trajes, americanas o vestidos dentro de ella durante mucho tiempo puede impedir una adecuada ventilación.

Para proteger este tipo de prendas del polvo, lo recomendable es utilizar fundas transpirables y conservarlas en un lugar seco.

No todo tiene que estar colgado

No toda la ropa está diseñada para permanecer colgada. Las prendas de punto, por ejemplo, pueden deformarse o alargarse por su propio peso si pasan meses en una percha. En estos casos, es preferible doblarlas.

Las prendas que sí deben colgarse necesitan, además, una percha adecuada que sostenga correctamente los hombros y conserve su estructura. Una percha demasiado fina puede dejar marcas y acabar alterando la forma de la prenda.

Cuidado con las cajas a tope

A la hora de guardar la ropa, llenar cajas y cajones hasta el límite no es una buena estrategia. La presión puede generar pliegues muy marcados y deformar especialmente las prendas con estructura.

Tampoco las bolsas al vacío son una solución universal. No resultan adecuadas para determinadas prendas, como americanas o piezas delicadas. Lo aconsejable es dejar espacio suficiente para que la ropa quede colocada sin necesidad de forzarla.

Zapatos y cinturones

Los accesorios también necesitan su propio espacio. Las suelas de los zapatos pueden transferir suciedad a los tejidos, mientras que las hebillas de los cinturones pueden engancharlos o dejar marcas.

El calzado debería guardarse limpio y completamente seco, protegido de manera que mantenga su forma. Los cinturones y otros accesorios, por su parte, es mejor mantenerlos separados de la ropa.

Revisar el estado de las prendas

El cambio de armario es también un buen momento para revisar el estado de las prendas. Un botón flojo, una costura abierta o un bajo descosido pueden parecer problemas menores y acabar olvidándose durante meses.

Solucionarlos antes de guardar la ropa evita encontrarse con una prenda que necesita una reparación justo cuando vuelve a hacer falta. Unos minutos de revisión ahora pueden ahorrar tiempo y disgustos al recuperar el armario la próxima temporada.

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