Manchas amarillas en una camiseta blanca
Tres trucos para quitar las manchas amarillas de la ropa blanca
El sudor, los desodorantes o el paso del tiempo pueden ser los culpables de estas manchas
Las manchas amarillas en la ropa blanca son uno de los problemas más habituales a la hora de hacer la colada. Aparecen especialmente en prendas que utilizamos con frecuencia y suelen estar relacionadas con el sudor, los desodorantes o el paso del tiempo. El resultado es que camisetas, camisas y otras prendas van perdiendo su aspecto original y terminan acumulando manchas difíciles de eliminar.
Sin embargo, que una prenda blanca tenga manchas amarillas no significa que haya que darla por perdida. Existen varios remedios caseros que pueden ayudar a recuperar su aspecto y eliminar estos restos sin recurrir a productos específicos. Entre ellos destacan el vinagre blanco, el bicarbonato de sodio, el agua oxigenada y el limón.
Vinagre blanco y bicarbonato de sodio
Una de las combinaciones más utilizadas para tratar las manchas amarillas es la de vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Ambos productos se emplean habitualmente en la limpieza del hogar y pueden ayudar a tratar la suciedad acumulada en los tejidos.
Para preparar esta mezcla, basta con añadir media taza de vinagre blanco y una cucharada de bicarbonato de sodio hasta conseguir una pasta.
A continuación, hay que aplicar el preparado directamente sobre la mancha amarilla y dejarlo actuar durante unos 30 minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, se lava la prenda en la lavadora siguiendo el procedimiento habitual.
Agua oxigenada y jabón lavavajillas
Cuando las manchas amarillas están más incrustadas, otra alternativa consiste en combinar agua oxigenada y jabón lavavajillas a partes iguales.
El procedimiento es sencillo: se mezclan ambos productos y se aplica la solución sobre la zona afectada. Después, se frota suavemente con un cepillo para ayudar a tratar la mancha y se deja actuar durante 20 minutos.
Por último, solo queda lavar la prenda en la lavadora como de costumbre.
Limón y sal
En el caso de las prendas más delicadas, otra opción es recurrir al limón y la sal. El primero contiene ácido cítrico, al que se atribuyen propiedades blanqueadoras naturales, mientras que la sal puede actuar como un abrasivo suave.
Para utilizar este remedio, hay que exprimir el zumo de un limón y mezclarlo con una cucharada de sal. Después, se aplica la preparación sobre la mancha y se frota suavemente.
El siguiente paso consiste en dejar la prenda al sol durante una o dos horas antes de lavarla con agua fría.
Los expertos aconsejan, antes de aplicar cualquiera de estos preparados, comprobar las indicaciones de lavado de la etiqueta y probar la mezcla en una zona poco visible, especialmente si se trata de tejidos delicados.