Blefaroplastia
Blefaroplastia: la doctora Silvia Rosón explica qué es y cuándo hacer la operación de párpados
Es una cirugía que tiene como objetivo mejorar la apariencia y la funcionalidad de los párpados
La falta de sueño, el estrés, el sedentarismo y una alimentación con déficit nutricionales puede acelerar el envejecimiento y reflejarse, no solo en el interior sino tener su espejo exterior. En el rostro, la zona del contorno ocular suele ser una de las primeras en mostrar signos de envejecimiento. Más allá de las arrugas, destaca el exceso de piel en el párpado superior, la presencia persistente de bolsas, la pérdida de elasticidad o una apariencia de cansancio que, en muchos casos, no mejora pese al descanso. Estos cambios, según explican los expertos, no solo afectan a la estética, sino que pueden modificar la expresión y el equilibrio del rostro.
Qué es la blefaroplastia
En este contexto, la blefaroplastia se posiciona como una de las intervenciones más solicitadas si bien sigue suscitando numerosas preguntas e incertidumbres. La valoración clínica se basa en aspectos como la estructura anatómica del párpado, la calidad y elasticidad de la piel, la simetría funcional y, sobre todo, las expectativas del paciente.
La doctora Silvia Rosón, cirujana maxilofacial especializada en rejuvenecimiento facial explica: «La pregunta más habitual que recibo no es si ‘ya toca’ por edad, sino cuál es el momento adecuado para una blefaroplastia. No existe una edad mágica, sino una combinación de factores anatómicos, funcionales y estéticos, junto con una buena planificación que garantice un resultado natural y duradero», subraya.
Pese a tratarse de una operación común y con técnicas consolidadas, la blefaroplastia sigue rodeada de mitos e ideas equivocadas. Por esta razón, la doctora Rosón aborda los malentendidos más habituales con el propósito de ofrecer claridad y disipar temores infundados.
No es solo estética
Uno de los primeros equívocos que desmonta es la creencia de que «la blefaroplastia es solo estética». Si bien tiene un componente estético, también puede cumplir una función correctiva. El exceso de piel en los párpados, por ejemplo, puede reducir el campo visual periférico, generar pliegues que alteran la expresión natural del rostro o dificultar la aplicación de maquillaje.
Otro malentendido frecuente es pensar que «si tengo ojeras o bolsas, necesito blefaroplastia». No siempre es así. La indicación médica depende de la persistencia de ciertos signos, como las bolsas de grasa que no desaparecen pese al descanso o el uso de cosméticos, o de un exceso notable de piel. En este sentido, la especialista destaca que una actuación precoz puede facilitar resultados más armónicos, naturales y menos complejos.
También desmonta la idea de que «la edad adecuada es a partir de los 50». En realidad, no existe una franja fija. La mayoría de pacientes se encuentran entre los 35 y los 65 años, aunque hay casos tanto más jóvenes como mayores que requieren intervención.
Abordar los signos en una fase incipiente puede permitir una corrección más precisa y con menos complicaciones
Una creencia extendida sostiene que «si espero, el resultado será el mismo». Entre los beneficios de una intervención oportuna, la doctora Rosón menciona cicatri ces mínimas, tiempos de recuperación más breves y la posibilidad de combinarla con otros procedimientos de rejuvenecimiento en una estrategia integral.
Estudio de los párpados
Asimismo, desmiente que «sea una cirugía sencilla para todo el mundo». En determinadas circunstancias, conviene posponer la operación: por ejemplo, si la persona presenta problemas de salud como alteraciones en la coagulación o infecciones oculares activas, si tiene expectativas poco realistas o si el envejecimiento afecta a todo el rostro y no solo a los párpados, en cuyo caso se debe contemplar un enfoque más amplio.
Por último, se aclara que «no todas las blefaroplastias se realizan del mismo modo». Cada paciente posee unas características anatómicas particulares, por lo que es imprescindible un estudio personalizado de los párpados, las cejas y el contorno ocular en su conjunto. Este análisis permitirá diseñar un plan quirúrgico adaptado a cada caso, con objetivos realistas y un seguimiento postoperatorio adecuado que asegure una recuperación satisfactoria y un resultado coherente.
«La blefaroplastia no debería cambiar tu mirada, sino devolverle coherencia con cómo te sientes», concluye la doctora Rosón. «Si notas que los párpados o las bolsas bajo los ojos empiezan a condicionar cómo te ves o cómo te perciben los demás, puede ser el momento de valorarlo en consulta y diseñar un plan ajustado a tu rostro, tu edad y tus expectativas».