Liposucción
Grasa localizada o exceso de peso: claves para saber si necesitas cirugía
Durante las vacaciones es habitual modificar la alimentación, reducir la actividad física o ganar algo de peso. A la vuelta, algunas personas consultan por grasa localizada, flacidez o pérdida de definición corporal. Sin embargo, los especialistas recomiendan no precipitarse a la hora de valorar una intervención estética.
La cirugía estética no es un método para adelgazar ni una solución inmediata para corregir los excesos del verano. Antes de valorar cualquier intervención, los especialistas aconsejan recuperar los hábitos saludables y esperar a que el peso se estabilice.
«Es importante diferenciar entre una subida puntual de peso y un problema de grasa localizada o exceso de piel. La cirugía puede mejorar el contorno corporal, pero no sustituye a una alimentación equilibrada ni al ejercicio», explica el Dr. Ángel Juárez Cordero, jefe del Servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital Universitario La Zarzuela.
Liposucción y abdominoplastia
Entre los procedimientos más demandados se encuentran la liposucción, indicada para tratar depósitos de grasa localizada, y la abdominoplastia, destinada a corregir el exceso de piel y la flacidez abdominal.
En determinados casos leves o moderados también pueden valorarse técnicas menos invasivas, siempre en función de las características y necesidades de cada paciente.
Valoración individualizada
La decisión de realizar un tratamiento debe tener en cuenta factores como la estabilidad del peso, la calidad de la piel, la distribución de la grasa y las expectativas del paciente.
«No todas las personas que consultan después del verano necesitan un tratamiento. En algunos casos, la recomendación más responsable es recuperar la rutina y volver a valorar el cuerpo unas semanas después», concluye el Dr. Juárez.
Por ello, la vuelta de vacaciones debe abordarse con prudencia y criterio médico. La valoración individualizada, la estabilidad del peso y una indicación quirúrgica adecuada son fundamentales para determinar cuándo una intervención puede aportar un beneficio real, siempre con el objetivo de preservar la seguridad del paciente y conseguir resultados naturales y proporcionados a su anatomía.