La doctora Andrea Marroquín explica que el cabello no crece de forma continua
En otoño, caen las hojas y tu pelo también: la doctora Andrea Marroquín te da las claves para evitarlo
La médica estética explica que el efluvio telógeno, la caída estacional de otoño, es frecuente, benigna y casi siempre reversible
El otoño llega con una escena conocida: más pelo en el cepillo, en la ducha y en la almohada. Entre septiembre y noviembre aumentan las consultas por este motivo y, en la mayoría de los casos, se trata de un efluvio telógeno, una alteración frecuente, benigna y casi siempre reversible. Te explico cómo reconocerlo, qué opciones existen y cuándo conviene consultar.
El cabello no crece de forma continua: cada folículo alterna una fase de crecimiento (anágena), que dura entre dos y seis años, una breve de transición y otra de reposo (telógena), tras la cual el pelo cae y comienza un nuevo ciclo. Lo normal es perder entre 50 y 100 cabellos al día. En el efluvio telógeno, un desencadenante empuja a muchos folículos a la fase de reposo a la vez y meses después, esos pelos se desprenden juntos, con una caída difusa y sin calvas localizadas. Por eso la caída llega con retraso respecto a su causa: en otoño, el detonante real suele haberse producido en verano.
Entre las causas más habituales están los cambios estacionales de luz y temperatura, el estrés físico o emocional, las infecciones, enfermedades, los déficits de nutrientes: hierro, vitamina D, zinc o proteínas; las alteraciones hormonales: sobre todo tiroideas y el posparto; y algunos fármacos. Suele autolimitarse en tres a seis meses, pero si no se identifica la causa puede cronificarse y, a veces, esconde una alopecia androgenética incipiente.
La caída de otoño es, casi siempre, un fenómeno temporal, pero temporal no significa ignorable. Un diagnóstico correcto, una rutina constante en casa y, cuando hace falta, el apoyo de tratamientos médicos y regenerativos marcan la diferencia entre un bache pasajero y una pérdida de densidad que se instala. El cabello refleja nuestra salud general, y cuidarlo es también cuidarnos.
El primer paso es un buen diagnóstico. Distinguir un efluvio de una alopecia androgenética o areata cambia por completo el tratamiento. La valoración incluye historia clínica, exploración del cuero cabelludo, tricoscopia (observación ampliada del folículo) y, cuando procede, análisis de ferritina, hormonas tiroideas, vitamina D y B12. Tratar a ciegas es la forma más rápida de perder tiempo y dinero.
Tratamiento médico oral
El minoxidil estimula el folículo: prolonga la fase de crecimiento y mejora su irrigación. A dosis bajas se ha consolidado como una opción eficaz y cómoda, siempre bajo supervisión médica. En el efluvio agudo no siempre hace falta: se reserva para casos prolongados, recurrentes o asociados a alopecia androgenética.
Cuidado en casa
Las lociones y espumas de minoxidil tópico (habitualmente al 2 o al 5 %) siguen siendo el tratamiento tópico con más evidencia. Exigen constancia: los resultados se valoran a partir de los tres o cuatro meses y puede aparecer una caída inicial transitoria que no debe llevar a abandonarlo. Los serums y boosters capilares, con péptidos, cafeína, niacinamida o activos que favorecen la microcirculación, acompañan, pero no sustituyen, al tratamiento médico: mejoran el entorno del cuero cabelludo, aunque no frenan por sí solos una alopecia. Ayudan también hábitos sencillos: una dieta con suficiente proteína y hierro, moderar el calor de secadores y planchas, evitar recogidos tensos y mantener el cuero cabelludo limpio.
Suplementos orales, con criterio
El folículo es muy activo y necesita nutrientes constantes, así que suplementar tiene sentido cuando hay un déficit demostrado: hierro (solo si la ferritina es baja), vitamina D, zinc, B12 y ácido fólico, aminoácidos, omega-3 y antioxidantes, y extractos vegetales estandarizados como la palma enana.
El colágeno y la biotina son muy populares, pero con evidencia limitada sin déficit previo
El colágeno y la biotina son muy populares, pero con evidencia limitada sin déficit previo, y la biotina en dosis altas puede alterar algunos análisis, como los tiroideos. El exceso de vitamina A o de selenio puede provocar justo caída de pelo, así que el mejor suplemento es el que sale de una analítica. Sus efectos tardan entre tres y seis meses en notarse.
Medicina estética y regenerativa
Cuando el problema persiste o se quiere acelerar la recuperación, la consulta permite estimular el folículo desde su entorno, sin sustituir al tratamiento de base. El plasma rico en plaquetas (PRP) se obtiene de una pequeña muestra de la propia sangre y concentra factores de crecimiento que se infiltran en el cuero cabelludo para reactivar folículos debilitados. Los polinucleótidos, con mucho auge ahora mismo, son fragmentos de ADN altamente purificados, actúan como bioestimuladores: favorecen la reparación tisular, mejoran la hidratación y modulan la inflamación. Son medicina regenerativa: estimulan a las propias células del cuero cabelludo para que trabajen mejor.
La mesoterapia capilar aporta al folículo vitaminas, minerales y aminoácidos mediante microinyecciones superficiales, y resulta útil en épocas de mayor demanda como el otoño. El minoxidil en mesoterapia es una alternativa para quien tolera mal la loción diaria, aunque con menos estudios, por lo que debe indicarse con expectativas realistas. Por último, el láser de baja intensidad(fotobiomodulación), estimula la actividad celular del folículo: es indoloro, no invasivo, se realiza en sesiones repetidas a lo largo de varios meses y se combina bien con el resto. Estas técnicas no compiten entre sí: los mejores resultados llegan con una combinación personalizada, por ejemplo, tratamiento tópico diario, sesiones periódicas de PRP o polinucleótidos y, si el caso lo requiere, minoxidil oral bajo control médico.
Hay que consultar con un profesional si la caída se prolonga más de tres meses, si hay zonas con menos densidad o el pelo es más fino
Recomendamos consultar con un profesional si la caída se prolonga más de tres meses, si hay zonas con menos densidad o el pelo más fino, si aparecen picor o descamación intensa, o si se acompaña de cansancio, cambios de peso o alteraciones menstruales. Cuanto antes se identifique la causa, mejor es el pronóstico, y no hace falta esperar a que la pérdida de densidad sea visible para consultar.
La buena noticia es que este pelo vuelve a crecer, y con las herramientas que tenemos hoy podemos ayudarte a hacerlo antes y con más fuerza.
- Dra. Andrea Marroquín, médica estética, experta en armonización facial y calidad de piel. Fundadora de Aruma Clinic, clínica boutique de medicina estética de Madrid.