A partir de los 50 años el cabello cambia y requiere otros tratamientosGetty Images

Diez errores que envejecen el cabello después de los 50

Los cambios atmosféricos como las variaciones de humedad, la radiación solar y la contaminación ambiental pueden provocar debilidad, sequedad, picor y pérdida de cabello, algo que resulta especialmente acusado en mujeres mayores de 50 años, una etapa en la que, además, los cambios hormonales y el envejecimiento modifican las características de la fibra capilar.

Muchas mujeres perciben a partir de esta edad que su cabello se vuelve más fino, seco, menos denso y más difícil de manejar. Sin embargo, según explica Javier Mateo, peluquero, estilista y cofundador de THE LAB Beauty Studio, gran parte del problema reside en mantener hábitos de cuidado que ya no responden a las necesidades actuales del cabello.

«El mayor error es tratar el pelo a los 55 como si tuvieras 35. El cabello cambia porque cambia el organismo. Cuando entendemos sus nuevas necesidades y adaptamos los cuidados, vuelve a ser una herramienta para sentirnos bien con nosotras mismas», señala.

El especialista identifica los diez errores más frecuentes en el cuidado del cabello maduro.

1. Champú

Con el paso del tiempo disminuye la producción de sebo y el cabello pierde parte de su hidratación natural. Por ello, las fórmulas demasiado detergentes pueden incrementar la sequedad y la sensibilidad del cuero cabelludo.

«Hay que revisar la rutina igual que revisamos nuestra cosmética facial. Lo que funcionaba hace veinte años puede dejar de responder a las necesidades actuales del cabello», afirma Mateo.

El mayor error es tratar el pelo a los 55 como si tuvieras 35Javier MateoPeluquero, estilista y cofundador de THE LAB Beauty Studio

El experto recomienda optar por productos con ingredientes como ácido hialurónico, glicerina, ceramidas, pantenol, niacinamida o péptidos, y moderar el uso de sulfatos agresivos y perfumes intensos cuando existe sensibilidad.

2. Cuánto lavar el pelo

Uno de los mitos más extendidos es que, a partir de los 50 años, conviene espaciar al máximo los lavados. Sin embargo, la frecuencia adecuada depende principalmente del estado del cuero cabelludo.

Uno de los mitos más extendidos es que, a partir de los 50 años, conviene espaciar al máximo los lavados

«Una mujer de 60 con cuero cabelludo graso puede necesitar más lavados que otra mucho más joven con cabello seco. El objetivo no es lavar menos, sino lavar mejor», explica.

3. Temperatura del agua

El agua a altas temperaturas elimina los lípidos naturales del cuero cabelludo y favorece la deshidratación, el encrespamiento y la pérdida de brillo.

«Muchas veces son pequeños gestos los que más castigan el cabello sin que nos demos cuenta. Bajar ligeramente la temperatura del agua puede marcar una diferencia enorme», advierte.

4. El papel del acondicionador

A medida que el cabello envejece, el acondicionador se convierte en un aliado fundamental para sellar la cutícula, facilitar el peinado y prevenir la rotura. Las mascarillas también pueden resultar beneficiosas, aunque no es necesario aplicarlas en todos los lavados.

«El cabello fino necesita nutrición, pero sin perder movimiento. Más producto no significa mejores resultados», apunta.

5. Mascarillas y aceites

Entre los errores más habituales figura aplicar tratamientos nutritivos desde la raíz o utilizar aceites demasiado pesados en cabellos finos.

«Muchas mujeres intentan compensar la sequedad utilizando productos muy nutritivos, pero terminan perdiendo volumen y ligereza. Lo importante es elegir bien la textura y aplicarla de medios a puntas», recomienda.

6. Protección solar del cabello

La radiación ultravioleta también acelera el envejecimiento capilar al deteriorar la cutícula, favorecer la deshidratación y alterar tanto el color como la textura.

«Protegemos la piel del sol, pero nos olvidamos del pelo. Hoy existen protectores capilares muy ligeros que ayudan muchísimo a preservar el brillo y la calidad de la fibra», señala.

Además, aconseja aclarar el cabello con agua dulce después del baño en el mar o la piscina para eliminar los restos de sal y cloro.

7. La importancia del corte

La pérdida de densidad capilar puede hacer que determinadas longitudes acentúen el efecto de falta de volumen. «El corte deja de ser solo una cuestión estética. Puede aportar volumen óptico, suavizar las facciones y rejuvenecer sin artificios», afirma.

Entre las opciones más favorecedoras destaca las melenas midi con capas invisibles, los cortes bob a la mandíbula o clavícula, el bob invertido, el shag moderno y el bixie.

8. El poder de las canas

Aunque el cabello canoso suele ser más poroso y cambia de textura, ello no implica renunciar a cortes favorecedores. «Las canas necesitan movimiento. Cuando el corte tiene forma y ligereza, el gris se convierte en algo sofisticado y elegante», sostiene.

Por ello, recomienda evitar los cortes excesivamente rígidos, los flequillos muy densos y las melenas largas sin capas.

9. Escoger colores

En el caso de los tonos rubios, los matices excesivamente fríos o uniformes pueden restar luminosidad al rostro. «Los tonos miel, beige, vainilla o champán suelen rejuvenecer más porque aportan luz y dimensión sin resultar artificiales», explica.

Además, estos tonos suelen evolucionar mejor durante los meses estivales y requieren menos retoques posteriores.

10. Cuidar el cabello rizado

El cabello rizado también experimenta transformaciones con la edad. La pérdida de hidratación puede afectar a la definición del rizo y aumentar el encrespamiento.

Para mantenerlo en mejores condiciones, Mateo aconseja reforzar la hidratación, utilizar difusor a temperatura media, recurrir a cremas ligeras o geles flexibles y limitar el uso de herramientas térmicas. «Cortar cada ocho o doce semanas, dormir sobre fundas de satén y cambiar la raya de vez en cuando son gestos muy sencillos que ayudan a mantener el volumen y la elasticidad del rizo».

El especialista concluye que el objetivo no debe ser recuperar el cabello de décadas anteriores, sino comprender sus nuevas necesidades y adaptar los cuidados a cada etapa vital.

«La belleza hoy tiene mucho más que ver con acompañar lo que el cabello necesita que con luchar contra el paso del tiempo. Un cabello sano, con movimiento y bien trabajado siempre resulta más favorecedor que perseguir una imagen congelada en el tiempo», concluye Javier Mateo.