Caldo de pescado
El caldo que hidrata, regenera y recomiendan los expertos
El caldo de pescado fortalece el sistema inmunitario, mejora la memoria, apoya la salud ósea
Con la llegada del frío apetece calentar el cuerpo desde dentro y para eso nada mejor que un buen caldo. Aunque seguro que lo primero que viene a la mente es una rica sopa de cocido lo cierto es que el caldo de pescado, puede ser incluso más beneficioso.
La experta en nutrición digestiva y hormonal Blanca García-Orea, conocida en redes sociales como @Blancanutri explica que el caldo de pescado es una buenísima fuente de hidratación y electrolitos ideal para tomar antes o después de entrenar. «Además de minerales es rico en colágeno y es muy bueno para la digestión, las articulaciones, las uñas o el pelo».
Los médicos y nutricionistas aseguran que el consumo de sopa de pescado fortalece el sistema inmunitario, mejora la memoria, apoya la salud ósea y previene enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Uno de los nutrientes más valorados presentes en el pescado es el DHA, un ácido graso esencial para el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Su ingesta, señalan expertos, favorece la memoria y las capacidades cognitivas. En el caso de las mujeres lactantes, la combinación de proteínas y grasas ayuda a cubrir la demanda energética y nutricional, lo que puede estimular la producción de leche y apoyar el desarrollo del bebé.
La salud ósea también se ve beneficiada. El aporte de calcio, fósforo y magnesio –elementos fundamentales para la formación de huesos y dientes– convierte a la sopa de pescado en un aliado contra la osteoporosis, especialmente en etapas de mayor vulnerabilidad ósea.
Asimismo, su contenido de ácidos grasos insaturados, ácido fólico y vitamina B2 podría contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, gracias a su efecto en la elasticidad de los vasos sanguíneos.
Preparación:
- Lava bien las espinas y la cabeza, retirando restos de sangre y agallas para que no amargue.
- En una olla incorpora las espinas y la cabeza y cubre con agua fría (1,5 L aprox). Después añade la cebolla, el puerro y el ajo.
- Lleva a ebullición y luego baja a fuego medio y cuece durante unos 30-40 minutos sin tapar completamente. Ve retirando con una espumadera las impurezas que suban a la superficie.
- No te olvides de remover suavemente cada 10-15 minutos para ayudar a liberar el sabor sin romper demasiado las espinas.
- Añade la sal al final para no sobreconcentrar durante la cocción.