Se puede elaborar con distintos tipos de leche o incluso agua
Qué pasa en nuestro cuerpo si comemos kéfir cada día y cuándo no hay que tomarlo
El kéfir es una fuente de probióticos naturales perfectos para ayudar a la salud de la microbiota intestinal
Originado hace más de 2000 años en las montañas del Cáucaso, el kéfir es hoy en día uno de los alimentos más famosos del momento. Se presenta como una alternativa al yogur con numerosos beneficios para la salud y la microbiota intestinal.
Este se elabora a partir de la mezcla de los propios granos de kéfir junto con leche o incluso con agua si se quiere prescindir del uso de leche, a pesar de que es apto para los intolerantes a la lactosa, ya que los granos del kéfir contienen una enzima que ayuda a reducir el contenido de lactosa del kéfir durante la fermentación.
Posteriormente, debe dejarse en un recipiente medio abierto a oscuras, a temperatura ambiente, para que fermente de 10 a 24 horas. Una vez haya fermentado, solo falta separar los granos de kéfir, los cuales podrán volver a utilizarse para seguir generando más producto.
Beneficios de su consumo
La materia sigue en continuo estudio e investigación, pero ya hay indicios de que su consumo ayuda a combatir la salmonela, problemas de úlceras, y al ayudar a absorber calcio, también se relaciona con la reducción de alergias y células cancerosas.
Nuevas investigaciones han afirmado que también el kéfir tiene beneficios en la salud renal, ya que al contener probióticos ayuda a mantener la salud de los riñones, favoreciendo una buena salud de la microbiota. La enfermedad renal crónica está relacionada, entre otros factores, con una disbiosis en la microbiota intestinal; por ello, el kéfir es beneficioso en estas condiciones.
Restricciones
Como todo, es importante llevar un control y no excederse en su consumo, ya que una ingesta elevada podría generar molestias, especialmente en personal con el sistema digestivo sensible. Los posibles efectos secundarios que podría ocasionar serían hinchazón y flatulencias, náuseas, estreñimiento o, al contrario, episodios de diarrea.
También se recomienda tomar con cautela a las personas con enfermedades con inmunodeficiencia, ya que al contener bacterias y levaduras vivas, en un sistema inmune debilitado puede incrementar el riesgo de infecciones.