La salud metabólica puede verse influenciada por quién nos acompaña en la mesaGetty Images

Alimentación

Comer con un ser querido ayuda al cuerpo a regular el azúcar en sangre, según un estudio

Estar cerca de un ser querido puede hacernos sentir bien, pero sus efectos podrían ir más allá del bienestar emocional. Un nuevo estudio publicado en Science Advances sugiere que la compañía también puede ayudar al organismo a regular mejor algunas funciones básicas, entre ellas los niveles de glucosa en sangre después de comer.

La investigación, analizó cómo respondía el organismo cuando las personas comían acompañadas frente a cuando lo hacían solas.

Tras consumir la misma comida estandarizada rica en carbohidratos, los participantes presentaron picos de glucosa más bajos y una recuperación más rápida de los niveles de azúcar en sangre cuando estaban acompañados.

La llamada fisiología social

Los investigadores Shir Atzil y Monia Masalha, de la Universidad Hebrea, junto con el Dr. Shai Fuchs, del Centro Médico Sheba, denominan a este fenómeno fisiología social, un principio según el cual el organismo humano puede regular determinadas funciones de manera más eficiente cuando está en presencia de otras personas.

«Antes pensábamos que el cuerpo era un sistema aislado que se autorregulaba», dijo el profesor Shir Atzil. «Nuestros hallazgos demuestran que la fisiología humana es inherentemente social. Estar cerca de un ser querido reduce la energía física que el cuerpo gasta en autorregularse. Esto nos brinda un beneficio metabólico directo al estar juntos y revela una razón evolutiva fundamental por la que los humanos formamos vínculos: nuestros cuerpos funcionan mejor en conjunto».

Más allá del azúcar en sangre

Los investigadores observaron que los efectos de la proximidad social no se limitaban a la regulación de la glucosa. También se relacionaron con una mejor regulación de la temperatura durante la exposición al frío y con una reducción de las respuestas de estrés tanto en adultos como en bebés.

Los beneficios se observaron incluso sin contacto físico y no pudieron explicarse por una reducción del estrés. Según los investigadores, los resultados de experimentos previamente registrados apuntan a que la fisiología social podría constituir un principio general de la fisiología humana.

No solo importa qué comemos

En un contexto en el que la regulación de la glucosa es una preocupación creciente para la salud mundial, los resultados plantean que la salud metabólica podría estar influida no solo por los alimentos que consumimos, sino también por las personas que nos acompañan.

La salud metabólica podría estar influida no solo por los alimentos que consumimos, sino también por las personas que nos acompañan

«La regulación del azúcar en sangre no depende solo de lo que comemos, sino también de con quién comemos», afirma Atzil. «Nuestras relaciones desempeñan un papel biológico activo en nuestro bienestar físico».

Los hallazgos ofrecen así una nueva perspectiva sobre la conexión entre las relaciones sociales y el funcionamiento del organismo. Las relaciones pueden contribuir al bienestar emocional, pero también podrían intervenir en la regulación de algunos de los sistemas básicos del cuerpo.

Los investigadores recalcan que la cercanía social no sustituye la atención médica, la nutrición ni el ejercicio. Sin embargo, el estudio señala un factor importante y a menudo ignorado en la salud: las personas que nos rodean.