Avena, harina, vaso de leche y galletas
Alimentación
Sustituir los lácteos por bebidas vegetales aumenta el déficit de cuatro nutrientes esenciales
Incluso una sustitución parcial puede favorecer las deficiencias, especialmente la de yodo
Cambiar la leche, el yogur y el queso por alternativas vegetales no fortificadas puede reducir la ingesta de nutrientes esenciales. Una investigación de la Universidad de Surrey advierte de que incluso una sustitución parcial puede favorecer las deficiencias, especialmente la de yodo.
El estudio, realizado en el Reino Unido en colaboración con investigadores de la Universidad Queen's de Belfast, apunta a la fortificación obligatoria de las alternativas vegetales y de otros alimentos, como el pan, como una posible medida para reducir este riesgo. Para analizar el impacto de estos cambios en la alimentación, el equipo recurrió a los datos de la Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición, en la que participaron más de 3.500 personas de entre 18 meses y 100 años.
A partir de esta información, los investigadores aplicaron una novedosa técnica de modelización para estudiar cómo afectaba la sustitución de los productos lácteos por alternativas vegetales disponibles en el mercado a la ingesta de cuatro micronutrientes: yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12.
La investigación encontró que reemplazar los lácteos por productos vegetales provocaba una disminución significativa de los cuatro micronutrientes estudiados. El yodo era el más afectado.
La Dra. Katie Nicol, coautora del estudio e investigadora asociada de la Universidad de Surrey, explicó que el interés por las dietas basadas en plantas y la reducción del consumo de alimentos de origen animal hace necesario analizar si las alternativas vegetales aportan los mismos nutrientes que los productos a los que sustituyen. «Ante la creciente necesidad de abordar la sostenibilidad ambiental, muchas recomendaciones dietéticas se centran en dietas basadas en plantas y en la reducción del consumo de productos de origen animal» y añade: «Con el auge de los alimentos alternativos de origen vegetal, es fundamental saber si estos sustituyen de forma equivalente los micronutrientes presentes en los productos lácteos. Esto es especialmente importante para los grupos vulnerables, como los niños pequeños y las adolescentes, quienes tienen mayor probabilidad de sufrir deficiencias de ciertos micronutrientes, lo que podría afectar su salud en general».
Los datos muestran que sustituir entre el 20 y el 35 % de los productos lácteos por alternativas vegetales, teniendo en cuenta los niveles actuales de fortificación del mercado, elevó la prevalencia de la deficiencia de yodo del 54 al 65 % entre las adolescentes. En las mujeres de entre 19 y 49 años, pasó del 32 al 42 %.
Cuando la sustitución era total, el problema se agravaba: la prevalencia de la deficiencia de yodo alcanzaba el 80 % entre las adolescentes y el 72 % entre los adolescentes varones.
Por qué el yodo es importante
El estudio pone el foco en el yodo, un mineral necesario para producir las hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo y contribuyen al crecimiento y al desarrollo cerebral.
La Dra. Sarah Bath, profesora asociada de la Universidad de Surrey y autora principal de la investigación, señaló que Reino Unido es especialmente vulnerable a la falta de este nutriente. «Es posible que la gente desconozca la importancia del yodo, necesario para la producción de hormonas tiroideas que regulan el metabolismo, favorecen el crecimiento saludable y el desarrollo cerebral. El yodo es especialmente importante durante el embarazo, cuando aumenta su requerimiento, pero también es esencial antes del embarazo para asegurar que las reservas sean óptimas» y añade: «Asimismo, muchas personas desconocen que los productos lácteos son una fuente importante de yodo y que las alternativas de origen vegetal, a menos que estén fortificadas, tienen un contenido de yodo muy bajo».
Bebidas vegetales fortificadas
Los investigadores también analizaron si el enriquecimiento obligatorio de las alternativas vegetales con micronutrientes podría evitar la pérdida de nutrientes asociada a la sustitución de los lácteos.
Los resultados mostraron que esta medida ayudaba a prevenir la disminución de la ingesta de los cuatro micronutrientes. Sin embargo, no era suficiente para corregir por completo el déficit de yodo: el 59 % de las adolescentes seguía sin alcanzar una ingesta adecuada.
La incorporación de yodo al pan mejoraba los resultados. Al combinar ambas medidas, la prevalencia de la deficiencia de este mineral entre las adolescentes descendía al 37 %.
Por ello, los autores consideran que la estrategia más eficaz sería combinar la fortificación obligatoria de las alternativas vegetales a los lácteos con el enriquecimiento del pan con yodo.