Las lesiones en el fútbol son más frecuentes al final del partido
¿Por qué tantos futbolistas se lesionan en los últimos minutos de un partido?
La fatiga hace que el músculo pierda calidad en sus contracciones
Durante los grandes torneos de fútbol se repite una escena con frecuencia: un jugador cae al terreno de juego, se lleva la mano a la parte posterior del muslo y pide asistencia sin que haya mediado una entrada o un golpe. Detrás de muchas de estas lesiones musculares está un factor común: la fatiga.
«Muchas de las lesiones que se producen en el tramo final de un partido no las provoca una entrada ni un choque con otro jugador. El verdadero rival, muchas veces, es el cansancio», explica el Dr. Ángel Villamor, director de Clínica iQtra.
Aunque el fútbol es un deporte de contacto, una parte importante de las lesiones aparecen sin una acción directa del contrario. Un sprint, un cambio brusco de dirección o una frenada pueden ser suficientes para que un músculo sometido a un gran esfuerzo falle.
«La fatiga hace que el músculo pierda calidad en sus contracciones. Disminuye el tono, la coordinación y la capacidad de responder con precisión. Cuando eso ocurre, deja de proteger correctamente a tendones, ligamentos y articulaciones, aumentando el riesgo de lesión», señala el traumatólogo.
El cuerpo deja de responder
Durante un partido, el aparato locomotor trabaja constantemente al límite. Cada aceleración, salto, regate o cambio de ritmo genera una elevada carga sobre músculos, huesos, tendones y ligamentos.
Mientras todas estas estructuras funcionan de forma coordinada, el organismo es capaz de soportar el esfuerzo. El problema aparece cuando el cansancio altera esa sincronización y reduce la capacidad de respuesta.
«Un futbolista puede mantener la intensidad durante muchos minutos, pero llega un momento en el que el organismo ya no responde igual. El cerebro sigue enviando órdenes, pero el músculo empieza a reaccionar más despacio y con menos eficacia. Es entonces cuando aparecen muchas roturas musculares», afirma el Dr. Villamor.
Este mecanismo no es exclusivo del fútbol profesional. También se observa cada fin de semana entre jugadores aficionados que intentan mantener una alta intensidad sin una preparación adecuada.
«Es muy habitual que una persona juegue un partido después de toda la semana sin entrenar y quiera mantener la misma intensidad hasta el último minuto. Muchas lesiones en el fútbol amateur ocurren precisamente por esa combinación de fatiga y falta de preparación física», explica.
La prevención empieza antes
Para reducir el riesgo de lesión, el especialista insiste en que no basta con desarrollar fuerza muscular. El entrenamiento debe incluir también resistencia, elasticidad y coordinación.
«No basta con desarrollar músculos fuertes. También hay que entrenar la resistencia, la elasticidad y la coordinación. Un cuerpo equilibrado tolera mucho mejor los esfuerzos repetidos y reduce el riesgo de lesión», señala.
Además, aprender a identificar las señales de agotamiento puede ser clave. La pérdida de explosividad, las piernas pesadas o una menor coordinación no son únicamente signos de cansancio, sino avisos de que el riesgo de lesión está aumentando.
«Muchas veces admiramos la potencia de los futbolistas, pero el verdadero secreto está en que todo el aparato locomotor funcione como un equipo hasta el último minuto. Cuando una de esas piezas deja de responder, aparece la lesión», concluye el Dr. Ángel Villamor.