Las personas con pérdida auditiva no tratada presentan un mayor riesgo de déficit cognitivoYuri Arcurs peopleimages.com

Escuchar bien para pensar mejor: ¿Por qué es clave no retrasar el uso de audífonos?

Las personas con pérdida auditiva no tratada presentan un mayor riesgo de déficit cognitivo

La pérdida de audición no es simplemente una cuestión de «oír menos», sino que implica cambios relevantes en cómo el cerebro procesa la información y se relaciona con el entorno. Comprender el habla es una tarea activa en la que intervienen tanto procesos lingüísticos como cognitivos, por lo que abordar la hipoacusia de forma precoz resulta clave para preservar el funcionamiento mental.

Uno de los aspectos más relevantes que se han puesto de manifiesto en el XXI Congreso Nacional de Audioprotesista Audiólogos Protésicos (ANA) es la relación entre audición y deterioro cognitivo. Las personas con pérdida auditiva no tratada presentan un mayor riesgo de déficit cognitivo y un deterioro más rápido de sus capacidades mentales en comparación con quienes mantienen una audición normal.

Este fenómeno se explica en parte por la neuroplasticidad. Cuando el cerebro deja de recibir estimulación auditiva suficiente, las áreas encargadas de procesar el sonido pueden reorganizarse y ser utilizadas por otros sentidos, como la visión. Además, la percepción de una señal auditiva degradada exige un mayor esfuerzo, lo que consume recursos cognitivos que normalmente se dedicarían a funciones como la memoria o la atención.

El tiempo juega un papel decisivo. El período de privación auditiva, es decir, el tiempo que una persona permanece sin tratar su pérdida, es uno de los principales factores que condicionan el éxito de la rehabilitación. Cuanto antes se intervenga, mejores serán los resultados, especialmente en situaciones complejas como la comunicación en entornos ruidosos. Por el contrario, una privación prolongada puede dificultar la adaptación posterior a las ayudas auditivas, llegando incluso a generar rechazo o incomodidad.

Hipoacusia no tratada

Más allá de lo estrictamente clínico, la hipoacusia no tratada tiene un impacto claro en la calidad de vida. Mantener una conversación en ambientes bulliciosos puede resultar agotador y generar frustración, favoreciendo el aislamiento social. La intervención temprana mediante audífonos o implantes no solo mejora la comunicación, sino que contribuye a mantener una actividad cognitiva saludable.

Así, la reserva cognitiva adquiere una especial relevancia. No se trata solo de la capacidad de oír, sino de interpretar lo que se escucha, y aquellas personas con mayor actividad intelectual a lo largo de su vida (lectura, aprendizaje, estimulación mental, etc.) suelen desenvolverse mejor en tareas de comprensión auditiva.

Todo ello se refleja en varios aspectos:

  • Una mayor facilidad para entender el habla en presencia de ruido.
  • Una mejor capacidad para completar o inferir información cuando la señal auditiva es incompleta. -Mayor resistencia frente al deterioro cognitivo.
  • Y una gestión más eficiente del esfuerzo auditivo, aunque este también puede agotarse si la demanda es excesiva.

Por lo tanto, actuar ante los primeros signos de pérdida auditiva no solo mejora la audición, sino que protege la salud cognitiva y el bienestar emocional a largo plazo.

  • Mª Luisa Sánchez Rodríguez. Profesora Adjunta del Área de Óptica de la Universidad CEU San Pablo