La Dra. Carmen Iglesias explica las claves para proteger la piel del sol
La doctora Carmen Iglesias explica cómo evitar que la piel envejezca por el sol
Llamamos fotoenvejecimiento al envejecimiento acelerado producido por el exceso de radiación solar
Vivimos en una latitud en la que la exposición solar es importante e igualmente importante para la salud es el sol para que el calcio se fije a nuestros huesos. Así que una dosis adecuada de sol es necesaria, y el exceso es lo que debemos evitar. Si recordamos, la piel de nuestros abuelos envejecía antes porque no existían las cremas de protección solar y la moda o los trabajos al aire libre hacían que la piel se deteriorara antes.
Los tres signos de envejecimiento en la piel son las arrugas finas, el engrosamiento cutáneo de zonas como las de alrededor de la boca y las manchas.
Arrugas finas
Las arrugas finas se producen porque los rayos ultravioleta rompen la estructura superficial de la piel. El colágeno que mantiene el espesor adecuado se rompe y pierde su capacidad para retener agua. Cuando la pierde, se arruga como un pétalo de rosa cuando se marchita.
Cuando la lesión progresa, también se lesiona el colágeno más profundo, la elastina; la dermis intenta reparar la zona sintetizando esos tejidos, pero lo hace de una manera desorganizada, a modo de cicatrización. Eso hace que la capa intermedia de la piel se haga más gruesa. En la zona de alrededor de la boca, sobre todo en la barbilla, esa piel se dobla en bloque, apareciendo la piel dura en la barbilla y los surcos más marcados en el labio superior.
Manchas
Las manchas aparecen porque los melanocitos que fabrican la melanina que nos protege del sol cuando nos bronceamos, se quedan activados incluso cuando no tienen el estímulo ultravioleta. A esto se une que el daño en la piel hace que, en vez de renovarse cada célula cada 28 días, se enlentezca, lo que provoca la acumulación de estas células y las células del tejido que sostiene a la piel siguen emitiendo sustancias que mantienen activos a los melanocitos.
La protección solar es obligatoria para evitar el daño en la piel y mantenerla saludable mientras disfrutamos del aire libre
Aparecen 3 tipos de manchas: los lentigos solares, que son esas manchitas oscuras sobre rostro, escote, manos y hombros; el melasma, que tiene una clara influencia hormonal, en mejillas, frente y labio superior y son de borde menos preciso; y la hiperpigmentación postinflamatoria, que aparece sobre lesiones previas como las marcas de acné o cicatrices previas que se colorean marrón.
¿Cómo parar esta lesión?
La piel es el órgano vital más grande del cuerpo, por eso debemos cuidarla desde dentro y desde fuera. Estar bien hidratado, comer sano y suplementar las deficiencias de vitaminas y minerales es lo primero.
Por fuera, el cuidado de la piel debe ser nuestra rutina diaria, como lavarse los dientes. Una hidratación adecuada es fundamental y cada tipo de piel necesita unos cuidados especiales. Además, tenerla limpia y usar productos como retinoides o hidroxiácidos estimula la renovación de la capa más superficial que produce las arrugas finas, así como el uso de antioxidantes como la vitamina C.
Para el tratamiento de las lesiones más profundas debemos acudir a centros especializados, porque su tratamiento incluye el uso de láseres, peelings profundos e inductores de colágeno para actuar como remodeladores de esa estructura que se ha perdido y dotarla del espesor adecuado, nutrirla e hidratarla en profundidad.
Las manchas solares precisan de un tratamiento agudo para quitarlas o suavizarlas con láseres muy específicos o luz pulsada, y uno de mantenimiento con despigmentantes que inhiben que la célula siga activada.
- Dra. Carmen Iglesias, Jefa de Servicio de Cirugía Plástica y Medicina Estética del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario