Un estudio identifica dos biomarcadores en sangre para captar los primeros indicios del AlzheimerEP

Un análisis de sangre consigue medir el grado de demencia en el alzhéimer

Un análisis de sangre de alta precisión diagnostica la enfermedad de Alzheimer y mide el grado de demencia

a enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en la que se destruyen las células del cerebro y los nervios, interrumpiendo los transmisores que transportan los mensajes en el cerebro, en particular los responsables de almacenar los recuerdos. La enfermedad se caracteriza por la acumulación progresiva de una proteína denominada amiloide, que forma placas en el cerebro. Con el tiempo, y varios años después de este proceso inicial, se desarrollan ovillos de otra proteína conocida como tau. La aparición de los primeros síntomas cognitivos coincide con el momento en que estos ovillos de tau comienzan a ser detectables, y su expansión por distintas regiones cerebrales está directamente relacionada con el agravamiento de las alteraciones cognitivas.

Esta patología compleja y multifactorial suele aparecer después de los 65 años; sin embargo hay un margen de entre 15 a 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos en los que se podría actuar para detener la enfermedad o disminuir sus efectos. Su diagnóstico con pruebas médica no siempre es fácil. Actualmente, la herramienta estándar para determinar en qué fase se encuentra la enfermedad es la tomografía por emisión de positrones (TEP) aplicada al cerebro, que permite visualizar tanto las placas de amiloide como los ovillos de tau. Las imágenes obtenidas mediante TEP centradas en la proteína amiloide resultan especialmente útiles para identificar las fases más tempranas del trastorno, incluidas aquellas en las que aún no se manifiestan síntomas clínicos. Por su parte, las exploraciones centradas en la proteína tau aportan información valiosa para seguir la evolución de la patología en estadios más avanzados.

A pesar de su elevada precisión diagnóstica, estas pruebas no están al alcance de todos los pacientes. Las tomografías, tanto para amiloide como para tau, implican un coste elevado y requieren una considerable inversión de tiempo. Además, su disponibilidad está restringida en la mayoría de los casos a centros de investigación especializados, lo que limita su uso en la práctica clínica habitual. Por estas razones, a pesar de su potencial, su aplicación sigue siendo reducida en comparación con otras herramientas más accesibles.

Los científicos llevan años investigando nuevas formas más fáciles y económicas para diagnosticar el Alzheimer y se ha visto que los análisis de sangre son una buena herramienta.

Existen varios análisis de sangre para esta enfermedad disponibles clínicamente que ayudan a los médicos a diagnosticar la demencia en personas con síntomas cognitivos, pero no indican la etapa clínica de los síntomas, es decir, el grado de deterioro del pensamiento o la memoria debido a la demencia de Alzheimer. Como las terapias actuales para el Alzheimer son más efectivas en las primeras etapas de la enfermedad, era importante contar con una forma relativamente fácil y fiable de evaluar la progresión de la enfermedad y ayudar a los médicos a determinar qué pacientes probablemente se beneficiarán del tratamiento farmacológico y en qué medida. Ahora, un test puede proporcionar información sobre si los síntomas de una persona probablemente se deban al Alzheimer o a otra causa.

Un nuevo estudio ha dado con una nueva técnica para que con un análisis sanguíneo no sólo ayuda a diagnosticar esta enfermedad neurodegenerativa sino que también indicar cuánto ha progresado.

Según el trabajo realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis y la Universidad de Lund en Suecia, publicado en Nature Medicine, los investigadores han descubierto que los niveles sanguíneos de la proteína MTBR-tau243 reflejan con precisión la cantidad de acumulación tóxica de agregados de tau en el cerebro y se correlacionan con la gravedad de la enfermedad de Alzheimer. Al analizar los niveles sanguíneos de MTBR-tau243 de un grupo de personas con deterioro cognitivo, los investigadores lograron distinguir entre personas con Alzheimer en etapa temprana o avanzada y separar ambos grupos de pacientes con Alzheimer de aquellos cuyos síntomas se debían a causas distintas a la enfermedad de Alzheimer.

«Este análisis de sangre identifica claramente los ovillos de tau del Alzheimer, que es nuestro mejor biomarcador para medir los síntomas de Alzheimer y la demencia», afirmó el coautor principal, Dr. Randall J. Bateman, Profesor Distinguido de Neurología Charles F. y Joanne Knight en WashU Medicine. «En la práctica clínica actual, no disponemos de métodos fáciles ni accesibles para medir los ovillos de Alzheimer y la demencia, por lo que un análisis de sangre para ovillos como este puede proporcionar una indicación mucho más precisa de si los síntomas se deben al Alzheimer y también puede ayudar a los médicos a decidir qué tratamientos son los más adecuados para sus pacientes».

Nuevos tratamientos

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado dos terapias para el Alzheimer que ralentizan la progresión de la enfermedad. Ambas funcionan reduciendo los niveles de amiloide en el cerebro. Horie afirmó que la cantidad y variedad de medicamentos disponibles para el Alzheimer podría aumentar pronto, ya que se están desarrollando varios fármacos experimentales dirigidos a la proteína tau u otros aspectos de la enfermedad. Con análisis de sangre para diagnosticar y estadificar la enfermedad, los médicos podrían adaptar los tratamientos al estado particular de cada paciente.

«Estamos a punto de entrar en la era de la medicina personalizada para la enfermedad de Alzheimer», afirmó Horie. «En las etapas iniciales con bajos ovillos de tau, las terapias antiamiloides podrían ser más eficaces que en las etapas avanzadas. Pero tras la aparición de la demencia con altos ovillos de tau, la terapia antiamiloides o alguno de los muchos otros enfoques experimentales podría ser más eficaz. Una vez que dispongamos de un análisis de sangre clínicamente disponible para la estadificación, además de tratamientos eficaces en diferentes etapas de la enfermedad, los médicos podrán optimizar sus planes de tratamiento según las necesidades específicas de cada paciente».