Despertarse
Sueño
¿Por qué nos despertamos justo antes de que suene el despertador?
Las personas con una rutina muy marcada saben cuándo deben despertarse incluso mientras duermen
Seguro que te ha ocurrido en más de una ocasión: te despiertas, miras el reloj para comprobar si te has quedado dormido...y justo en ese momento, o un par de minutos más tarde, suena el despertador. Parece que nuestro cuerpo sabe a qué hora debe activarse sin necesidad de un aviso externo. Pero, ¿por qué ocurre esto?
Aunque las causas no están del todo claras, ese despertar sin necesidad de sonidos y otros estímulos parece estar relacionado con nuestro reloj interno, que marca nuestra cronobiología, es decir, cómo la luz, la oscuridad o la temperatura influyen en nuestras funciones fisiológicas a lo largo del día.
El cuerpo es capaz de anticipar los cambios en función de la rutina diaria y la exposición a la luz. Así, si nos acostamos y nos despertamos siempre a la misma hora, nuestro reloj biológico se adelantará unos minutos al sonido del despertador. Es una respuesta adaptativa: el despertar natural es más suave que ser sacudido por una alarma, por lo que nuestro cuerpo, instintivamente, preferirá despertar ante.
Este fenómeno se llama a veces «mecanismo de predicción circadiana», y es una señal de que el cuerpo está regulado.
Cada cuerpo, su horario
También influye otro factor: el tipo de cronotipo. Es decir, la preferencia natural que tiene cada persona en función de cómo funciona su reloj biológico interno.
Existen dos perfiles muy comunes:
Los madrugadores (cronotipo matutino): tienden a dormirse pronto por la noche, cumplen sus horas de sueño más temprano y, por tanto, se despiertan antes de que suene el despertador. Para ellos, el cuerpo anticipa con facilidad el final del descanso.Los trasnochadores (cronotipo vespertino o con retardo de fase): su reloj interno está «desplazado hacia adelante». Se duermen más tarde y, como consecuencia, se despiertan más tarde. Para estas personas es difícil que ocurra el fenómeno de despertarse de forma natural antes de la alarma, ya que a primera hora de la mañana todavía tienen una gran presión de sueño.
En estos casos, lo habitual es lo contrario: el despertador suena y lo apagan varias veces porque el cuerpo aún no está listo para activarse.
La costumbre en nuestros hábitos
Aunque este fenómeno es más frecuentes en personas con rutinas muy marcadas, también es habitual que nos pase cuando nos acostumbramos durante un largo periodo de tiempo a acostarnos o despertarnos a ciertas horas.
Así, por ejemplo, si en vacaciones nos dormíamos más tarde de lo habitual, puede ser que, una vez que volvamos a la rutina, nos cueste más conciliar el sueño. Y si nos acostumbramos a despertar a cierta hora, naturalmente nos despertaremos a dicha hora, aunque no sea nuestro horario habitual.