Los tic de los párpados son pequeñas contracciones musculares involuntarias y benignas

¿Te tiembla el párpado? Esto es lo que puedes hacer para evitarlo

Los temblores en los párpados, conocidos popularmente como «tic de ojo», corresponden en términos médicos a la mioquimia orbicular. Se trata de pequeñas contracciones musculares involuntarias y benignas que afectan al músculo orbicular del ojo, responsable de la acción de cerrar los párpados.

Estas contracciones, que pueden manifestarse como una ligera palpitación o espasmo, suelen ser perceptibles únicamente en uno de los párpados, sin implicar el cierre completo del ojo y, por lo general, no se prolongan en el tiempo. Por ello, en la mayoría de los casos no representan un motivo de alarma médica.

La mioquimia orbicular se presenta sin una causa grave subyacente y tiende a desaparecer espontáneamente, aunque puede estar relacionada con factores como el estrés, la fatiga ocular o la falta de sueño. No obstante, si el parpadeo se intensifica, persiste durante días o provoca un cierre total del ojo, podría indicar la presencia de afecciones más complejas del sistema neuromuscular.

Entre los posibles diagnósticos alternativos ante un cuadro más severo o prolongado se encuentran el blefaroespasmo —un trastorno neurológico que provoca contracciones repetitivas e involuntarias del músculo del párpado— o el espasmo hemifacial, que implica movimientos anormales en un lado del rostro y requiere una valoración especializada.

Por tanto, ante la persistencia del temblor o si va acompañado de otros síntomas como dolor, inflamación o alteración visual, se recomienda consultar con un especialista en oftalmología o neurología, ya que podría tratarse de una manifestación clínica más seria.

Para abordar este problema, expertos del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega explican que estos temblores involuntarios del párpado, conocido popularmente como «tic en el ojo», suele estar relacionado con factores como el cansancio, el estrés, la sequedad ocular o el consumo excesivo de estimulantes.

Entre las soluciones más efectivas destacan el descanso adecuado, especialmente cuando el origen del tic es la fatiga, así como la reducción del consumo de cafeína, tabaco o bebidas energéticas. Gestionar los niveles de estrés también resulta clave: actividades relajantes o la práctica regular de ejercicio físico pueden contribuir a disminuir los espasmos.

Otra recomendación es evitar la sequedad ocular mediante el uso de lágrimas artificiales o gotas lubricantes, siempre bajo el asesoramiento de un especialista.

Remedios caseros

Existen también algunas prácticas sencillas que pueden proporcionar alivio:

  • Parpadear lentamente o abrir y cerrar los ojos con fuerza para relajar la musculatura.
  • Masajear suavemente el párpado con movimientos circulares, asegurándose de tener las manos limpias para evitar infecciones.
  • Aplicar compresas frías o hielo envuelto en un paño, dando pequeños toques sobre los ojos para reducir la tensión muscular.

Aunque estos métodos suelen ser suficientes, los expertos recuerdan que si el tic persiste durante semanas o se acompaña de otros síntomas, es aconsejable consultar con un oftalmólogo.