Los antibióticos ayudan a la recuperación de una lesión cerebral traumáticaGetty Images

Los antibióticos, inesperados aliados en la recuperación tras una lesión cerebral

Una vía inesperada para tratar el traumatismo cerebral

Un equipo de científicos plantea una nueva vía para la recuperación del cerebro tras un traumatismo: el intestino. Un estudio reciente, publicado en la revista Nature Communications Biology, sugiere que modificar el microbioma intestinal podría reducir la inflamación y la degeneración neuronal después de una lesión cerebral traumática.

La investigación, liderada por la neurocientífica Sonia Villapol en el centro médico Houston Methodist, analizó los efectos de tratamientos antibióticos de corta duración en modelos animales con traumatismo craneoencefálico. Los resultados mostraron una reducción significativa de la neuroinflamación y del daño neuronal al alterar la composición de las bacterias intestinales.

«Descubrimos que el tratamiento con antibióticos tras un traumatismo puede reducir las bacterias intestinales dañinas, disminuir el tamaño de la lesión y limitar la muerte celular», explicó Villapol, profesora asociada del Departamento de Neurocirugía del centro. El estudio respalda la existencia de un mecanismo intestino-cerebro en el que los cambios en el microbioma influyen en la respuesta inmunitaria y, en consecuencia, en la inflamación cerebral.

El trabajo identifica además dos bacterias beneficiosas –Parasutterella excrementihominis y Lactobacillus johnsonii– como actores clave en la reparación celular y posibles reguladores de la inflamación periférica. Según los investigadores, eliminar bacterias nocivas mediante antibióticos favorece el crecimiento de estas especies beneficiosas.

Los autores subrayan que cerca del 70 % de la regulación del sistema inmunitario está vinculada al microbioma intestinal. En situaciones de desequilibrio, la comunicación bidireccional del eje intestino-cerebro puede amplificar los efectos de una lesión en todo el organismo. «Si el intestino se altera, el cerebro puede tener más dificultades para recuperarse», indicó Villapol.

Se estima que en Estados Unidos se producen unos cuatro millones de traumatismos craneoencefálicos cada año. Investigaciones recientes apuntan además a que el desequilibrio del microbioma tras estas lesiones podría contribuir al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, el Alzheimer o la demencia.

El equipo de Villapol trabaja ahora en nuevas terapias neuroprotectoras dirigidas a frenar la inflamación cerebral. La próxima fase del proyecto se centrará en la bioingeniería de las bacterias beneficiosas identificadas para desarrollar tratamientos de precisión que reduzcan la neuroinflamación y mejoren la recuperación neurológica.