La doctora Pilar Muñoz-Calero explica el impacto de factores ambientales en la salud
La doctora Muñoz-Calero: «Utilizar vinagre o bicarbonato en la limpieza ayuda a evitar tóxicos ambientales»
Expertos internacionales analizan en Madrid el impacto de factores ambientales en la salud
La exposición cotidiana a sustancias químicas presentes en el ambiente doméstico, los alimentos, los productos de consumo o la contaminación urbana se ha convertido en un tema de creciente interés en salud pública. Diversos investigadores consideran que existe una posible relación entre esta exposición continua a bajas dosis de tóxicos ambientales y el aumento de enfermedades crónicas observado en las últimas décadas.
Para analizar todas estas cuestiones, el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental reunirá el 6, 7 y 8 de marzo en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid a investigadores de EE.UU., Canadá y Europa especializados en el impacto de factores ambientales en la salud.
La doctora Pilar Muñoz-Calero, impulsora del congreso y una de sus voces más reconocidas en España, analiza en El Debate los factores ambientales que hoy afectan la salud, especialmente en entornos urbanos.
Según Muñoz-Calero, uno de los principales riesgos proviene de la calidad del aire interior: «En muchos hogares se acumulan contaminantes procedentes de productos de limpieza, pinturas, barnices o materiales de construcción. Estas sustancias pueden liberar compuestos químicos al ambiente interior que, al ser inhalados durante largos periodos, pueden provocar irritación en las vías respiratorias, dolores de cabeza, alergias o agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma».
Otro foco de preocupación son los textiles: «Las telas tienen disruptores endocrinos, sustancias químicas presentes en fibras, tintes o acabados que pueden interferir con el sistema hormonal». Se utilizan para dar propiedades como elasticidad, resistencia a manchas, impermeabilidad o durabilidad, pero algunos han sido asociados con riesgos para la salud.
Relación con enfermedades crónicas
Muñoz-Calero subraya que la evidencia científica acumulada durante décadas muestra una asociación clara entre la exposición crónica a tóxicos cotidianos y el aumento de enfermedades no transmisibles, incluyendo diabetes tipo 2, obesidad, trastornos tiroideos, infertilidad, afecciones cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
Para minimizar la exposición a químicos cotidianos, la doctora recomienda simplificar los productos de limpieza en el hogar, una medida clave para reducir la exposición a contaminantes: «Conviene usar menos productos, evitar mezclas innecesarias y priorizar fórmulas sencillas como jabón neutro, vinagre o bicarbonato», además de prescindir de ambientadores y fragancias sintéticas como perfumes y colonias: «Una sola fragancia puede contener decenas o incluso cientos de compuestos –disolventes, fijadores, almizcles sintéticos, ftalatos–». En la cocina, «es recomendable sustituir utensilios antiadherentes, preferir materiales como vidrio, acero inoxidable o cerámica».
Respecto a la alimentación, es recomendable recurrir a alimentos ecológicos, libres de residuos químicos y con una mayor concentración de nutrientes esenciales.
Y en cualquier caso, mantener una correcta ventilación del hogar.
Cinco claves
Simplificar los productos de limpieza: utilizar menos productos, evitar mezclas innecesarias y optar por fórmulas sencillas como jabón neutro, vinagre o bicarbonato.
Evitar ambientadores y perfumes, que pueden contener decenas de compuestos químicos.
Utensilios de cocina seguros: reemplazar los antiadherentes dañados y preferir materiales como vidrio, acero inoxidable o cerámica.
Alimentación ecológica: elegir productos libres de residuos de plaguicidas y con mayor concentración de nutrientes esenciales.
Ventilación adecuada: mantener el hogar bien aireado para reducir la acumulación de contaminantes interiores.
Con estas recomendaciones, la doctora Muñoz-Calero insiste en que la prevención ambiental en el hogar es clave para proteger la salud a largo plazo, sobre todo en ciudades donde la exposición a tóxicos cotidianos es constante.