El esperma almacenado se deteriora rápidamente
La ciencia revela cada cuánto conviene eyacular y cómo afecta a la calidad del esperma
El esperma almacenado se deteriora rápidamente lo que reduce su eficacia, el éxito de la fecundación y la calidad del embrión
Las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan, por lo general, entre 2 y 7 días de abstinencia antes de la recogida de muestras de semen o de someterse a técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford sugiere que la eyaculación regular —ya sea mediante relaciones sexuales o masturbación— podría favorecer una mejor calidad espermática y un menor daño en el ADN.
Estos hallazgos se basan en un amplio análisis comparativo entre especies, que identificó un patrón común en numerosos animales, desde insectos hasta mamíferos. El esperma almacenado, tanto en machos como en hembras, tiende a deteriorarse con rapidez, lo que reduce su eficacia, el éxito de la fecundación y la calidad del embrión. Además, el estudio aporta nuevas claves sobre por qué ocurre este fenómeno.
Los investigadores realizaron un metaanálisis que incluyó 115 estudios en humanos (con un total de 54.889 hombres) y 56 estudios en 30 especies no humanas. Los resultados confirmaron que la calidad del esperma almacenado se deteriora con el tiempo, independientemente de la edad del varón, en un proceso conocido como senescencia espermática postmeiótica.
En humanos, los periodos más prolongados de abstinencia sexual se asociaron con un mayor daño en el ADN de los espermatozoides, más estrés oxidativo y una menor motilidad y viabilidad espermática.
La Dra. Rebecca Dean, del Departamento de Biología de la Universidad de Oxford y coautora principal del estudio, explica: «Debido a su alta movilidad y a su escaso citoplasma, los espermatozoides agotan rápidamente sus reservas de energía y tienen una capacidad de reparación limitada. Esto hace que su almacenamiento sea especialmente perjudicial en comparación con otros tipos de células. Nuestro estudio muestra que la eyaculación regular puede aportar un pequeño pero significativo beneficio a la fertilidad masculina».
Diferencias entre machos y hembras
Tanto los machos como las hembras de muchas especies pueden almacenar esperma como parte de su estrategia reproductiva. En los humanos, por ejemplo, los espermatozoides pueden sobrevivir varios días en el aparato reproductor femenino, aunque aún no se conocen completamente los efectos de este almacenamiento.
En los machos, el almacenamiento garantiza la disponibilidad de esperma para el apareamiento, mientras que en las hembras permite la reproducción incluso en ausencia de machos. Sin embargo, el estudio encontró una diferencia importante: las hembras suelen conservar mejor la calidad del esperma a lo largo del tiempo.
Según la Dra. Irem Sepil, autora principal del estudio, «esto probablemente se deba a adaptaciones evolutivas específicas, como órganos de almacenamiento especializados que proporcionan antioxidantes y nutrientes, prolongando la viabilidad de los espermatozoides». Estos mecanismos podrían inspirar futuras mejoras en las técnicas de almacenamiento artificial mediante biomimetismo.
Por su parte, el Dr. Krish Sanghvi añade que «los eyaculados deben entenderse como poblaciones dinámicas de espermatozoides que nacen, envejecen y mueren. Las diferencias en estos procesos entre machos y hembras determinan cómo afecta el almacenamiento a la calidad espermática».
Implicaciones para la fertilidad humana
El hecho de que los espermatozoides puedan envejecer independientemente de la edad del individuo ha sido, en gran medida, pasado por alto en la medicina reproductiva. Por ello, estos hallazgos tienen implicaciones relevantes para la práctica clínica.
En concreto, sugieren que el límite superior de siete días de abstinencia recomendado por la OMS podría ser demasiado largo. De hecho, estudios recientes apuntan a que eyacular dentro de las 48 horas previas a la recogida de la muestra puede mejorar significativamente los resultados en técnicas como la fecundación in vitro (FIV).
Al integrar conocimientos de la biomedicina y la zoología, este trabajo ofrece una nueva perspectiva sobre la reproducción. Además de su posible impacto en los protocolos de las clínicas de fertilidad, también podría aplicarse en programas de conservación de especies en peligro y ayudar a comprender mejor cómo las distintas especies han desarrollado mecanismos para reducir el deterioro del esperma durante su almacenamiento.