Los tumores primarios de mama ya albergan células con potencial metastásicoGTRES

Un gen decide si el cáncer de mama se extiende o permanece dormido

Los tumores primarios de mama ya albergan células con potencial metastásico

Identificar qué células dentro de un tumor acabarán generando metástasis continúa siendo uno de los principales desafíos de la investigación oncológica. Un estudio liderado por el laboratorio de Plasticidad Celular en el Desarrollo y la Enfermedad, dirigido por la investigadora Ángela Nieto en el Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH), aporta ahora una respuesta relevante: esas células pueden detectarse ya en el tumor primario.

El trabajo, publicado en Nature Communications, combina modelos murinos de cáncer de mama con datos de pacientes. Los resultados identifican, en el frente invasivo del tumor, una población celular con capacidad tanto de invadir tejidos como de proliferar o entrar en un estado de latencia. Este equilibrio resulta determinante para que las células que abandonan el tumor original puedan formar nuevos focos tumorales en órganos distantes.

El equipo lleva años investigando la transición epitelio-mesenquimal (TEM), un proceso biológico que permite la migración celular durante el desarrollo embrionario y que los tumores reactivan para facilitar su diseminación. En este estudio, los investigadores avanzan un paso más al demostrar que el potencial metastásico no surge de forma aleatoria ni depende exclusivamente del entorno del órgano afectado, sino que está previamente definido en un subconjunto de células del tumor primario.

Un gen que actúa como «interruptor»

El análisis identifica al gen Prrx1 como un regulador clave de este comportamiento. Según el primer autor del estudio, Raúl Jiménez Castaño, este gen actúa como un «regulador maestro» del tumor. «No solo activa los programas que permiten a las células desprenderse del tumor primario, sino que también controla si proliferan y forman metástasis o si permanecen en un estado latente durante años», explica.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el efecto de Prrx1 depende de su nivel de actividad. Tal como detalla Nieto, niveles intermedios del gen permiten a las células alcanzar un equilibrio óptimo entre movilidad y crecimiento, lo que incrementa su capacidad metastásica. Por el contrario, niveles muy bajos impiden la diseminación, mientras que niveles muy altos favorecen la propagación celular, pero reducen su capacidad de implantarse en otros órganos.

Este comportamiento ayuda a explicar una paradoja frecuente en oncología: las células más invasivas no siempre generan metástasis, ni las más proliferativas son necesariamente las que se diseminan con mayor eficacia.

Nuevas claves para el pronóstico

Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó modelos genéticos en ratón, análisis de célula única, estudios de cromatina y técnicas de transcriptómica espacial que permiten observar la organización celular directamente en el tejido tumoral. El análisis de los datos fue liderado por el bioinformático Nitin Narwade.

Además, en colaboración con la investigadora Gema Moreno Bueno, de la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación MD Anderson Cancer Center España, se analizaron muestras de pacientes, en las que se detectaron patrones similares de expresión de Prrx1.

Los autores concluyen que estos hallazgos no solo aportan nuevas claves sobre el origen de la metástasis, sino que también podrían facilitar la identificación precoz de tumores con mayor riesgo y mejorar la estratificación de pacientes. A largo plazo, este conocimiento podría contribuir al desarrollo de estrategias dirigidas a impedir que las células tumorales alcancen estados altamente metastásicos.