Un fármaco anticonvulsivo común podría prevenir el alzhéimer si se toma 20 años antesGetty Images/iStockphoto

No todos los casos de Alzheimer conducen a la demencia

No todos los cerebros reaccionan igual frente al Alzheimer. De hecho, una parte significativa de las personas que presentan los cambios biológicos propios de la enfermedad nunca llega a desarrollar síntomas. Este fenómeno, conocido como resiliencia cognitiva, se ha convertido en uno de los grandes focos de la investigación actual.

Un equipo del Instituto Neerlandés de Neurociencia ha identificado una posible clave: el comportamiento de las llamadas neuronas inmaduras, células cerebrales que podrían desempeñar un papel protector frente al deterioro cognitivo.

«Alrededor del 30 % de los adultos mayores que desarrollan la enfermedad de Alzheimer nunca experimentan sus síntomas», explica Evgenia Salta. «Realmente no sabemos por qué. Es un gran misterio, y uno muy importante».

El papel de la neurogénesis

Una de las hipótesis es que algunos cerebros mantienen una mayor capacidad de autorreparación. Esta idea está relacionada con la neurogénesis adulta, un proceso mediante el cual se forman nuevas neuronas incluso en edades avanzadas.

Para investigarlo, los científicos analizaron tejido cerebral humano procedente de donantes, incluyendo personas sanas, pacientes con Alzheimer y casos con patología de la enfermedad pero sin síntomas.

Los investigadores identificaron neuronas inmaduras en todos los grupos, incluso en cerebros con una edad media superior a los 80 años. Sin embargo, la diferencia no estaba tanto en la cantidad como en su funcionamiento.

«En individuos resilientes, estas células parecen activar programas que les ayudan a sobrevivir y a afrontar el daño», señala Salta. Además, observaron menores niveles de señales asociadas a inflamación y muerte celular.

Este hallazgo sugiere que estas neuronas podrían no solo reemplazar células perdidas, sino también proteger el entorno cerebral, contribuyendo a mantener su funcionamiento.

Un cambio en la investigación

Los resultados apuntan a una visión más compleja del Alzheimer. En lugar de centrarse únicamente en cómo avanza la enfermedad, los científicos comienzan a estudiar qué mecanismos permiten resistirla.

«Puede que no se trate solo de reemplazar neuronas», explica Salta. «Podría ser que estas células refuercen el tejido circundante y ayuden al cerebro a mantenerse funcional».

No obstante, la investigadora se muestra prudente: «Esta es solo una pieza de un rompecabezas muy grande. Nunca habrá un solo factor que explique la resiliencia».

Comprender por qué algunos cerebros resisten mejor el deterioro podría abrir la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. El objetivo: no solo frenar la enfermedad, sino potenciar los mecanismos naturales de protección del cerebro.

Por ahora, la evidencia sugiere que el envejecimiento cerebral es un proceso más flexible y adaptable de lo que se pensaba, y que la clave podría estar tanto en la enfermedad como en la capacidad de resistirla.