De izquierda a derecha: Ana Peiró; Dr. Francesc Bosch; Dr. Alejandro Martín García Sancho y José Luis RevueltaJOSE LUIS PINDADO

AstraZeneca amplía en España las indicaciones de acalabrutinib para dos cánceres de la sangre

En concreto para la leucemia linfocítica crónica y linfoma de células del manto

AstraZeneca España ha anunciado la financiación en España de tres nuevas indicaciones terapéuticas de Calquence (acalabrutinib), un inhibidor selectivo de segunda generación de la tirosina quinasa de Bruton (BTK), para el tratamiento de dos patologías oncohematológicas: la leucemia linfocítica crónica (LLC) y el linfoma de células del manto (LCM).

Las nuevas indicaciones fueron incorporadas por la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos el pasado mes de marzo y ya están disponibles dentro del Sistema Nacional de Salud.

En concreto, las nuevas opciones financiadas son:

  • Para el tratamiento, en combinación con venetoclax, de pacientes adultos con LLC no tratados previamente.
  • Como tratamiento, en combinación con bendamustina y rituximab (BR), de pacientes adultos con LCM no tratados previamente y que no son candidatos a trasplante autólogo de de células madre (TAPH).
  • Como tratamiento en monoterapia de pacientes adultos con LCM en recaída o refractario que no hayan sido tratados previamente con un inhibidor de BTK.

Qué es la leucemia linfocítica crónica

La leucemia linfocítica crónica es el tipo de leucemia más frecuente en adultos y representa aproximadamente un tercio de los casos diagnosticados cada año en España. Según los especialistas, suele afectar principalmente a personas mayores y, en muchos casos, puede detectarse de forma casual durante una analítica rutinaria.

«En la última década, el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica ha experimentado una transformación sin precedentes», explica Francesc Bosch, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitari Vall d’Hebron y presidente del Grupo Español de Leucemia Linfocítica Crónica.

«La llegada de terapias dirigidas frente a dianas específicas ha permitido dejar atrás progresivamente la quimioterapia, abriendo paso a estrategias más eficaces y mejor toleradas», señala.

La nueva indicación para LLC se basa en los resultados del ensayo clínico fase III AMPLIFY, en el que la combinación de acalabrutinib con venetoclax logró reducir un 35 % el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte frente a la quimioinmunoterapia convencional.

Bosch destaca además que esta estrategia permite avanzar hacia tratamientos de duración limitada y completamente orales. «Ofrece la posibilidad de reducir la exposición prolongada a fármacos y mejorar la calidad de vida de los pacientes», afirma.

Desde el ámbito de la farmacia hospitalaria, los especialistas consideran que estas nuevas terapias también pueden contribuir a disminuir la presión asistencial y reducir las visitas hospitalarias.

«En el caso de la nueva indicación en pacientes con LLC, se trata de una combinación totalmente oral que puede mejorar la eficiencia al disminuir el número de visitas a los hospitales de día y la duración del tratamiento», explica José Luis Revuelta, especialista en Oncohematología del Hospital Universitario Gregorio Marañón.

En cuanto al linfoma de células del manto, una enfermedad considerada rara que representa alrededor del 5 % de los linfomas no Hodgkin de células B, las nuevas indicaciones se sustentan en los ensayos clínicos ECHO y ACE-LY-004.

El estudio ECHO mostró que la combinación de acalabrutinib con bendamustina y rituximab reducía un 32 % el riesgo de progresión o muerte en pacientes no candidatos a trasplante, aumentando significativamente la supervivencia libre de progresión.

«Los inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton han cambiado la historia natural de los pacientes con linfoma de células del manto gracias a su perfil de eficacia favorable», destaca Alejandro Martín García Sancho, coordinador de la Unidad de Linfomas del Hospital Clínico Universitario de Salamanca.

«El estudio ECHO ha demostrado un beneficio clínicamente relevante en pacientes de edad avanzada no candidatos a trasplante», añade.

Por su parte, Ana Peiró subraya que la financiación de estas indicaciones «refleja la importancia de que la innovación basada en evidencia llegue a los pacientes lo antes posible».

«Permite avanzar con un enfoque que combina eficacia, seguridad y tolerabilidad, un aspecto especialmente importante en pacientes de mayor edad y con diferentes comorbilidades», concluye.