El vapeo crece entre adolescentes y jóvenesGetty Images

El vapeo frecuente, sobre todo con sabores frutales, altera más de 3.000 genes asociados al cáncer

Un estudio compara los cambios en la expresión genética entre vapeadores, fumadores y no usuarios

Los cigarrillos electrónicos podrían tener un impacto biológico más complejo de lo que se pensaba. Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Oncology ha identificado alteraciones en la actividad de 3.124 genes entre personas que vapean de forma habitual en comparación con quienes no fuman ni utilizan cigarrillos electrónicos.

La investigación señala además que el principal factor asociado a estos cambios no es tanto la frecuencia o la cantidad de vapeo, sino las características de los productos utilizados, especialmente los sabores y el tipo de dispositivo.

Según los autores, dos tercios de las alteraciones observadas en la expresión génica estuvieron relacionadas con estas variables, un hallazgo que podría tener implicaciones regulatorias mientras las autoridades sanitarias estadounidenses continúan evaluando la comercialización de cigarrillos electrónicos con sabores.

Aunque los cigarrillos electrónicos son relativamente recientes y todavía se desconocen muchos de sus efectos a largo plazo, investigaciones previas ya habían relacionado su uso con alteraciones genéticas vinculadas al desarrollo de cáncer y determinadas enfermedades cardiovasculares y pulmonares. Sin embargo, seguía existiendo una pregunta clave: qué factores concretos explican esos cambios biológicos.

«Una pregunta fundamental sigue sin respuesta: ¿Qué impulsa estos cambios? ¿Es el acto de vapear en sí mismo, o es la intensidad y la duración del vapeo, las características de los productos utilizados, o alguna combinación de estos factores?», afirmó Ahmad Besaratinia, profesor de investigación en ciencias de la salud pública y de la población de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC) y autor principal del estudio.

Los investigadores comprobaron que los diferentes sabores producían efectos distintos sobre la regulación genética

Para responder a esta cuestión, los investigadores analizaron muestras de 83 participantes, entre ellos usuarios de cigarrillos electrónicos, fumadores y personas que no consumían ninguno de estos productos.

Los sabores marcan la diferencia

El equipo recogió muestras celulares de la mucosa oral de los participantes y utilizó técnicas de secuenciación de ARN para evaluar simultáneamente la actividad de miles de genes. Los resultados mostraron que los vapeadores presentaban alteraciones en 3.124 genes respecto a los no usuarios y que los patrones de actividad genética eran incluso más variables que los observados entre los fumadores convencionales.

Al profundizar en los datos, los investigadores comprobaron que los diferentes sabores producían efectos distintos sobre la regulación genética. Los sabores dulces se asociaron con cambios en el 2,9 % de los genes afectados, los sabores de menta o mentol con el 0,9 %, los sabores frutales con el 31 % y la combinación de varios sabores con el 64,3 %.

Los dispositivos más avanzados y personalizables, conocidos como mods, mostraron la asociación más consistente con alteraciones en la expresión génica

Además, los dispositivos más avanzados y personalizables, conocidos como mods, mostraron la asociación más consistente con alteraciones en la expresión génica.

«Esto implica que cada sabor tiene atributos únicos que producen diferentes efectos biológicos», señaló Besaratinia. «Los reguladores deberían considerar cuidadosamente este aspecto al evaluar los riesgos para la salud o los posibles beneficios de cada producto de cigarrillo electrónico con sabor».

Enfermedades relacionadas

Los investigadores realizaron también un análisis bioinformático para identificar qué procesos biológicos y enfermedades podrían estar relacionados con las alteraciones observadas.

El estudio no demuestra que el vapeo cause directamente estas enfermedades, sino que identifica modificaciones moleculares

El cáncer fue la enfermedad que apareció asociada al mayor número de cambios en la expresión génica detectados entre los usuarios de cigarrillos electrónicos. A continuación se situaron los trastornos endocrinos, las enfermedades gastrointestinales y diversas patologías neurológicas.

No obstante, los autores subrayan que el estudio no demuestra que el vapeo cause directamente estas enfermedades, sino que identifica modificaciones moleculares que han sido relacionadas previamente con dichos procesos patológicos.

Implicaciones para la regulación

Los hallazgos llegan en un momento especialmente relevante, coincidiendo con el desarrollo de nuevas directrices regulatorias sobre cigarrillos electrónicos con sabores en Estados Unidos.

«Los organismos reguladores tienen la tarea de verificar que los beneficios del uso de cigarrillos electrónicos para adultos superen los riesgos para los jóvenes», explicó Besaratinia. «Pero aquí demostramos que el vapeo de productos con sabor está asociado con cambios moleculares relacionados con enfermedades, independientemente de la edad del usuario».

Los investigadores consideran que la evaluación de estos productos debería ir más allá de la concentración de nicotina y prestar una atención específica tanto a los ingredientes aromatizantes como al diseño de los dispositivos.

Muchos de los modelos más recientes permiten administrar dosis más elevadas de nicotina y contienen aditivos destinados a mejorar la experiencia de uso, algunos de los cuales podrían tener efectos biológicos todavía poco conocidos.

Siguiente paso

El equipo de investigación ya trabaja en un estudio de seguimiento destinado a identificar cuáles son las sustancias químicas presentes en los líquidos de vapeo que podrían estar detrás de las alteraciones genéticas observadas.

«Una vez que identifiquemos estas sustancias químicas, los responsables políticos podrían instruir a los fabricantes para que las eliminen o reduzcan su nivel en los productos de cigarrillos electrónicos para minimizar los daños potenciales», concluyó Besaratinia.

Los autores consideran que estos resultados refuerzan la necesidad de seguir investigando los efectos biológicos del vapeo y de incorporar criterios científicos más precisos en la regulación de unos productos cuyo impacto a largo plazo sigue siendo objeto de estudio.