Viajar en avión tiene sus consecuencias en el organismoGetty/ Izabela Habur

Qué le ocurre a tu cuerpo cuando pasas muchas horas en un avión

Sequedad en la garganta, cansancio, sensación de hinchazón, oídos taponados o incluso mareos. Son molestias frecuentes durante un viaje en avión y, aunque suelen atribuirse simplemente al cansancio del desplazamiento, tienen una explicación fisiológica.

El doctor Matthew Goldman, de la Cleveland Clinic, explica que buena parte de estos síntomas se deben a las condiciones ambientales del interior de la cabina, donde la humedad y la presión del aire son muy diferentes a las que encontramos a nivel del mar.

Uno de los principales factores es la baja humedad del aire que se respira durante el vuelo. Aproximadamente la mitad del aire que circula por la cabina procede del exterior y, a la altitud a la que vuelan los aviones comerciales, prácticamente no contiene humedad. «Esto podría causar que garganta, nariz y piel se resequen», explica el Dr. Goldman.

Esta es la razón por la que muchas personas sienten la boca seca, la piel más tirante o la necesidad de beber agua con mayor frecuencia durante un vuelo.

Más sensación de cansancio

Otro de los cambios importantes tiene que ver con la presión atmosférica. Aunque las cabinas están presurizadas, la presión no equivale a la existente al nivel del mar, por lo que el organismo recibe una cantidad ligeramente menor de oxígeno.

«Las aerolíneas 'presurizan' el aire en la cabina, pero no a la presión del nivel del mar, por lo que aún llega menos oxígeno al cuerpo cuando vuelas, lo que puede hacerte sentir agotado o incluso sin aliento», señala el especialista.

A esa menor disponibilidad de oxígeno se suman otros factores habituales durante los vuelos de larga duración.

«El posible factor de deshidratación y estar sentado durante largos períodos de tiempo no ayuda. Luego está el desfase horario, si viajas a una zona horaria diferente», añade.

¿Por qué se taponan los oídos?

El cambio de presión durante el despegue y el aterrizaje también obliga a los oídos a adaptarse constantemente para igualar la presión entre el interior y el exterior del tímpano.

«La tensión se ejerce alrededor del tejido del oído medio y las trompas de Eustaquio cuando la presión exterior cambia rápidamente durante el despegue y el aterrizaje, razón por la cual el oído se tapona, una molestia auditiva llamada barotrauma».

Además de provocar esa incómoda sensación de oído bloqueado, este desequilibrio también puede influir en la aparición de mareos.

«Ese desequilibrio también puede contribuir al mareo. El cerebro recibe mensajes contradictorias sobre el movimiento y la posición de su cuerpo en el espacio provenientes de su oído interno, sus ojos, sus receptores de la piel y sus sensores de músculos y articulaciones», explica el Dr. Goldman.

Hinchazón

Muchas personas notan que el abdomen se hincha durante el vuelo. La causa vuelve a estar relacionada con la presión atmosférica.

Al disminuir la presión en la cabina, los gases presentes en el estómago y los intestinos se expanden, lo que puede provocar sensación de distensión abdominal y molestias digestivas, especialmente en vuelos de varias horas.

Gérmenes en el avión

Aunque viajar en un espacio cerrado con decenas o cientos de personas pueda generar preocupación, los expertos recuerdan que el aire de la cabina pasa por sistemas de filtración muy eficaces capaces de eliminar la mayor parte de bacterias, virus y hongos.

Sin embargo, eso no elimina por completo el riesgo de contagio entre pasajeros. «Podemos contagiarnos de otros pasajeros que estén tosiendo, estornudando o incluso simplemente respirando cerca», advierte el Dr. Goldman.

Además, algunas superficies de uso frecuente, como las bandejas abatibles, las hebillas de los cinturones de seguridad o los reposabrazos, pueden acumular microorganismos si no se desinfectan adecuadamente entre vuelos, por lo que mantener una buena higiene de manos sigue siendo una de las mejores medidas para reducir el riesgo de infección.