Las técnicas de radiología vascular permiten tratar las varices sin anestesia y en menos de una horaGetty Images

Así se tratan las varices sin anestesia y en menos de una hora

Se calcula que hasta un 30 % de la población adulta padece varices en las piernas, una enfermedad muy frecuente que va mucho más allá de una preocupación estética. La predisposición genética es el principal factor de riesgo, aunque también influyen el sexo femenino, los embarazos, los cambios hormonales, el sobrepeso, el sedentarismo o pasar muchas horas sentado o de pie.

Las varices son la manifestación visible de un problema en el funcionamiento de las venas de las piernas, encargadas de devolver la sangre al corazón.

El doctor Ramón Saiz, radiólogo vascular e intervencionista del Hospital Universitario Son Llàtzer de Palma de Mallorca explica: «En las piernas no hay un corazón que bombee la sangre de vuelta hacia arriba. Las venas tienen unas válvulas que permiten que la sangre suba hacia arriba e impiden que refluya de vuelta hacia abajo. Cuando estás válvulas no cierran bien, la gravedad empuja la sangre hacia abajo y aumenta la presión venosa lo que con el tiempo desencadena que aparezcan las varices».

Pesadez, dolor e incluso úlceras

Aunque muchas personas consultan por motivos estéticos, las varices pueden provocar síntomas que afectan a la calidad de vida. Entre los más habituales se encuentran la sensación de piernas pesadas o cansadas, el dolor, la hinchazón —especialmente al final del día—, los calambres nocturnos, el picor y la sequedad de la piel.

«En casos más avanzados pueden aparecer úlceras, incluso episodios de trombosis superficial o episodios de hemorragia por heridas en la variz», advierte Saiz.

El especialista, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), insiste en que las varices no deben considerarse únicamente un problema cosmético.

«Las varices no son únicamente un problema estético, sino que son la manifestación visible de una enfermedad venosa subyacente: la insuficiencia venosa crónica».

Por ello, recomienda tratarlas antes de que aparezcan complicaciones como alteraciones en la piel, sangrados, trombosis o úlceras, así como cuando el impacto estético afecta al bienestar del paciente.

«No hace falta esperar a que las varices empeoren. Cuanto antes las tratemos, más fácil suele ser solucionar el problema y prevenir futuras complicaciones».

De la cirugía a otros tratamientos

Hasta hace pocos años, la cirugía era la principal opción terapéutica para eliminar las varices. El procedimiento consistía en extraer la vena afectada mediante incisiones, bajo anestesia general o regional, y requería un postoperatorio relativamente largo, además de un periodo de baja laboral.

Hoy en día, la situación ha cambiado de forma notable gracias al desarrollo de la radiología vascular e intervencionista, que permite tratar esta patología mediante técnicas mucho menos agresivas.

Entre ellas se encuentran el láser endovenoso, la radiofrecuencia y el adhesivo médico o cianoacrilato para las venas de mayor calibre, así como la esclerosis con espuma para las varices y la esclerosis líquida o la crioesclerosis para las venas de menor tamaño.

«Estos tratamientos tienen varias ventajas respecto a la cirugía, ya que se pueden hacer en consulta, sin anestesia, en menos de una hora, y permiten la reincorporación inmediata del paciente a su vida diaria, sin ningún tipo de baja médica. Además, tienen una tasa de recidiva casi diez veces menor que la cirugía», argumenta el portavoz de la SERVEI.

Un tratamiento adaptado

El doctor Saiz recuerda que no existe una única solución válida para todos los casos. La elección del tratamiento depende de las características de cada paciente y del tipo de insuficiencia venosa que presente.

Para ello, el primer paso es realizar una ecografía Doppler, una prueba que permite identificar qué venas funcionan de forma incorrecta y planificar el abordaje más adecuado.

«Nuestra amplia experiencia en el tratamiento endovascular de enfermedades arteriales y venosas en distintos territorios del organismo nos aporta una visión integral de la patología vascular, así como un profundo conocimiento de las técnicas endovasculares, permitiéndonos ofrecer tratamientos eficaces, seguros y adaptados a las necesidades de cada paciente», concluye Saiz.